miércoles, 21 de diciembre de 2011
domingo, 18 de diciembre de 2011
El señor sí mira.
Tras varios días de infructuosos intentos, por fin conseguí hacerme en mi cabeza con la estación de cercanías de la Puerta del Sol.
Gozoso, me coloco en el andén repleto de gente para esperar el tren con destino a Alcobendas. La megafonía anuncia la llegada del convoy con destino a Tres Cantos. Como no es el mío, reculo y tropiezo con alguien que en perfecto español de Ecuador me dice que si busco asiento.
Sorprendido porque no esperaba que allí hubiese alguien, dije que no, que gracias,
Pero insistió otra voz junto a la primera pero más infantil. Señor, mire le he tomado.
No entendí, pero la primera voz me aclaró todo.
El niño me había tomado una foto con su móvil.
Lo traía del médico y de arreglar unos papeles de la residencia y por eso no estaba en el colegio a pesar de ser día de clase y hora de estar en ella, en un colegio de Sanse.
Además. Daniel, no molestes más, no te das cuenta que el señor no mira bien.
Disculpe, selñor ¿hasta donde va?
Voy a Alcobendas-San Sebastián.
Ah, pues nosotros también, siéntese que quedan aún quince minutos para la hora.
Muchas gracias. ¿Qué edad tienes Daniel?
Ocho señor, Mire acá, le he tomado.
Daniel, que el señor no mira.¿¿ ¿ Quiere que cuando llegue el tren, le ayude a subir ?
Pues sí, por favor.
Ya instalados en el asiento del vagón me entero de que a Daniel le regalaron el celular porque es muy buen estudiante, no como sus cuatro hermanos mayores, que solo piensan en pasarla bien.
Señor, ¿quiere que le ayude a salir?
Sí, nuy amable.
Bueno, ya está en la calle, ¿dónde va?
Voy hacia…
Ah pues le podemos acompañar hasta…
Bueno, señor, aquí tiene el cruce que me indicó, no le podemos acompañar más porque he de comprar el zumo para el padre del niño.
Muchísimas gracias señora. Adiós Daniel .
Al alejarse oí decir a Daniel :
Mami el señor sí mira. Lleva los ojos abiertos.
Me ha gustado sentirme mestizo.
Gozoso, me coloco en el andén repleto de gente para esperar el tren con destino a Alcobendas. La megafonía anuncia la llegada del convoy con destino a Tres Cantos. Como no es el mío, reculo y tropiezo con alguien que en perfecto español de Ecuador me dice que si busco asiento.
Sorprendido porque no esperaba que allí hubiese alguien, dije que no, que gracias,
Pero insistió otra voz junto a la primera pero más infantil. Señor, mire le he tomado.
No entendí, pero la primera voz me aclaró todo.
El niño me había tomado una foto con su móvil.
Lo traía del médico y de arreglar unos papeles de la residencia y por eso no estaba en el colegio a pesar de ser día de clase y hora de estar en ella, en un colegio de Sanse.
Además. Daniel, no molestes más, no te das cuenta que el señor no mira bien.
Disculpe, selñor ¿hasta donde va?
Voy a Alcobendas-San Sebastián.
Ah, pues nosotros también, siéntese que quedan aún quince minutos para la hora.
Muchas gracias. ¿Qué edad tienes Daniel?
Ocho señor, Mire acá, le he tomado.
Daniel, que el señor no mira.¿¿ ¿ Quiere que cuando llegue el tren, le ayude a subir ?
Pues sí, por favor.
Ya instalados en el asiento del vagón me entero de que a Daniel le regalaron el celular porque es muy buen estudiante, no como sus cuatro hermanos mayores, que solo piensan en pasarla bien.
Señor, ¿quiere que le ayude a salir?
Sí, nuy amable.
Bueno, ya está en la calle, ¿dónde va?
Voy hacia…
Ah pues le podemos acompañar hasta…
Bueno, señor, aquí tiene el cruce que me indicó, no le podemos acompañar más porque he de comprar el zumo para el padre del niño.
Muchísimas gracias señora. Adiós Daniel .
Al alejarse oí decir a Daniel :
Mami el señor sí mira. Lleva los ojos abiertos.
Me ha gustado sentirme mestizo.
sábado, 17 de diciembre de 2011
Julio el de Santa Cruz de los Cuérragos.
Julio Alonso es natural de Santa Cruz de los Cuérragos. Está orgulloso de su pueblo y como quiere que prospere se ha empadronado allí; más que nada por “hacer pueblo” y que la Diputación aporte fondos para sacarlo del abandono en que se encuentra. Julio regresó de “Las Vascongadas” cuando se jubiló y pese a tener su piso en Zamora capital, pasa desde marzo hasta noviembre en su casa del pueblo. Eso sí, cada mes tiene que ir a revisarse lo del sintrón porque tiene la sangre “recia” y así aprovecha también para hacer la compra de lo necesario ya que los suministros no llegan con frecuencia. El panadero sí les visita una vez por semana y el pan no les falta. Julio sale a pasear todos los días y se para con todo el que encuentra y le regala con su locuacidad. Él sabe que el que se empadronen los viejos no hace pueblo, pero los jóvenes no se quedan en el pueblo ya que la vida no es fácil allí. Aunque el la prefiere a la de la capital: “al fin y al cabo, haces lo mismo, pasear y hacer los recados por la mañana y luego meterte en casa y ver la televisión.” Como dice Nieves, otra de los once empadronados, ay que aprovechar en verano, cuando hay gente por la calle, y hablar con alguien, que luego sales y no encuentras un alma. También cuenta que “esa casa salió por diez millones, aparte del terreno y la piedra, que fueron otros seis”. ,. En su pueblo han aprovechado lo que les da Patrimonio para arreglar la calle. Patrimonio les paga porque sus terrenos comunales tienen restricciones de uso, pero es “una miseria” lo que reporta al pueblo. Los jóvenes no se quedan porque la explotación agrícola del terreno es muy costosa y poco rentable debido a que se hace necesario vallar los cultivos para defenderlos de los jabalíes y los ciervos que tanto abundan por la zona.
Cuando preguntamos a Julio por el camino que nos puede llevar al puente sobre el arroyo Infiernos, nos explica el bueno de Julio que no conviene que vayamos allí a esta hora porque hace falta casi una hora para bajar hasta allí y luego hay que volver y ya no nos queda luz suficiente. Pero nos indica que si queremos dar un paseíto, nos podemos llegar hasta un majestuoso castaño “milenario” según él que se encuentra cerquita. Según Fernando, el que atendía el bar de la casa rural el castaño ronda los quinientos años, que no está nada mal.
Esta casa es de “un médico de Valladolid y también han arreglado otras casas forasteros hasta de Canarias” .Creo que Julio Alonso sabe que los seres vivos más longevos son precisamente esas especies que se quedan pegadas al terreno en que nacieron y allí esperan , se alimentan con lo que les da la tierra , se reproducen, aceptan y acogen a las visitas que les llegan y les proporcionan, hospitalarios, sus frutos, su sombra y su cobijo, y se dejan abrazar y admirar. Y Julio hace lo mismo de marzo a noviembre. Y cuando cesan las visitas estivales y el tiempo lo permite “porque no hay niebla” , Julio se conforma con divisar ver desde su pueblo La Carballeda, Sanabria y la raya de Portugal, sabiendo que si se queda allí es muy posible que disfrute, igual que el castaño, de una larga vida llena de paz. Igual que lo hacen, sin duda, los que descansan en el curioso cementerio, incluidas las dieciocho almas que poblaban las seis casas del lugar en mil ochocientos cuarenta y pico. Eso es lo que dice uno de los varios carteles informativos que amenizan el paseo a los visitantes que han tenido la fortuna de llegar hasta allí. Y que si lo hacen el día y hora adecuados, podrán conocer a ese panadero que, a pesar de no ser negocio, continúa haciendo pueblo una vez por semana y sube hasta aquí y trae consigo el pan de cada día de las gentes del lugar.
Al marcharme, después de la visita, me quedo con la sensación de que, si vuelvo allí dentro de quinientos años, me encontraré de nuevo con Julio, Nieves, Fernando, el canario y, si es el día adecuado, podré comprar pan.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Yo no hice fotos cuando estuve en Marrakech, por eso no las cuelgo aquí.
Del uno al cinco de diciembre de dos mil once.
Día uno:
Viaje a Marrakech.
Los viajes siempre suponen salir de la rutina. Con la incertidumbre que genera la falta de rutina.
Este viaje no iba a ser menos.
Antes de nada, tengo que recordar la necesidad de saber claramente cuál es el procedimiento para solicitar la asistencia al llegar al aeropuerto.
Mi experiencia con las compañías low cost no es grande, pero ya cuento con un pequeño repertorio de anécdotas, al que incluyo la de hoy.
Tras pasar el cheking de seguridad y encontrar la puerta de embarque con tiempo suficiente, dispuestos a esperar pacientemente, como no puede ser de otra manera, me sorprende un aviso por la megafonía que advertía la necesidad de la compañía para nuestro vuelo de que aquellos pasajeros que voluntariamente, y debido al exceso de equipaje de mano que había, dse ofreciesen para facturar el suyo, a cambio, se les daba preferencia en el embarque, o como luego me enteré que se decía, en el speed boarding, o algo así.
No le hice caso porque ya me parecía suficiente incertidumbre la que llevo cuando salgo de mis rutinas, como para , voluntariamente, aumentarla.
Mira por donde, a Maribel, que prudente, se había puesto en cola con su maleta y la mía, y me había dejado cómodamente aparcado en los asientos de la sala de espera, se entera del ofrecimiento y bien por parecerle atractivo, o por su predisposición a colaborar, me pregunta qué me parece. Se ve que no acierto al declinar el ofrecimiento y tras volvérmelo a preguntar, yo, débil como soy, no lo medito y me apresto a consentir.
Nos acercamos al mostrador de embarque y aceptamos la proposición.
El jóven que nos atiende, muy amablemente,me dice: Ah, es usted el ciego, pues muy bien entrará el último, y las maletas las llevarán ustedes hasta la puerta del avióon para que luego nosotros las llevemos a la bodega…
Conseguido: más incertidumbre y un poco de malhumor.
Para remediarlo aplicando eso de convertir las amenazas en oportunidades, me dedico a escribirlo y mientras lo hago pienso que debo sacar alguna enseñanza del incidente. Cuál podría ser?
Creo que pensar bien las cosas antes que asentir sin pensar y, luego sufrir las consecuencias y, además, echarle la culpa a Maribel. Eso no quita que ande preocupado por cómo se nos darán los trámites con las autoridades marroquíes sin destreza en idiomas y teniendo que rellenar papeles y encima encontrar las maletas facturadas.
Por cierto, me ha hecho ilusión utilizar el portatilillo para escribir esto y entretenerme en el avión.
Se me ha pasado el tiempo “volando” porque casi sin enterarme nos hemos plantado cerquita del destino. Lo sé porque Maribel me anuncia que se ve el Atlas nevado hacia el sureste.
La llegada a destino, los trámites y la recuperación de las maletas nosupusieron más que satisfacciones .
Nos recibieron unsssssssssssss sol y una Matalia radiantes y deliciosamente acogedores.Cerramos la mañana con la comida en familia y con una sorpresa en forma de vino marroquí. Antes de hoy hubiera jurado que en Marruecos no se elaboraba vino, mira tú.
La tarde se nos fue en patear la Medina y sus zocos que, rebosantes de gente y mercancías, nos ofrecieron además de una sensación de anacrónico olor a palomitas de maíz, un reconfortante te a la menta, en la plaza de las especies.
Tuve un momento de desilusión porque no olía a lo que me imaginé que debía de oler, pero me confoormé con los olores que pudieron ofrecerme las caballerías , los tubos de escape de las motillos que pululan por doquier, más allá de lo razonable.
En la cena, en un coqueto y bien atendido restaurante que creo recordar que se llama Le jardin de Gueliz, tuvimos el primer contacto con la cocina marroquí gracias a una pastela au mer que me apreté de entrada, antes de un entrecot con guarnición y una Mouse de chocolat noir bastante contundente. Pues no necesité echar mano del almax por la noche.
La pastela es como una empanada de masa de hojaldre muy suabe y crujiente que envuelve una especie de sofrito de lo que se trate en cada ocasión. En este caso de calamares muy especiados y sabrosos.
Si no llega a ser por el vino el menú de noche nos hubiese salido por unos trece euros por cabeza, dque teniendo en cuenta el local, la calidad y el servicio podríamos decir que está tirao.
Día dos:
Les jardins de Majorelle están justo al lado de la casa de Natalia y Javi. Otros dirán que es la casa la que está al lado de los jardines pero, qué más da!
Esta tontunez la digo para poner de manifiesto lo relativo de las percepciones y lo subjetivo de las valoraciones: para mí es más importante la casa que los jardines. Por lo tanto comenzaré con la casa.
Es un luminoso dúplex en una urbanización residencial con piscina y jardín central que resulta bastante confortable porque está dotada del calor de Natalia. He decidido que, mientras alguien autorizado para ello no lo haga, yo la bautizo como c´a Natalie.
Los jardines de Majorelle me han recordado el Huerrto del cura de Elche. Se trata de un pequeño botánico-arboreto agradable de pasear.
Bastante más que el paseo. Gymkhana-aventura que nos marcamos my wife and me por la jungla de motillos en busca del arca perdida y jamás encontrada. Lo que sí encontramos fue una terracita donde nos sirvieron unos zumoss de orange et bananne que por dos euros en total yncluyendo propina no obligatoria, nos quitaron las penas de golpe antes de probar el cuscús en un sitio que no es de cuscús pero que lo ofrece bueno, bonito y barato incluso fuera de hora, porque sirve comidas en cualquier momento del día. Se llama Kech Mara, o algo así como Marrakech pero al revés.
La tarde nos permitió descubrir la tan nombrada puesta de sol delsde una terraza sobre la plaza, una de las plazas más concurridas de África y del mundo, Djemaa el Fna , mentras tomamos contacto con los pastelillos morunos acompañados de té a la menta, cantos llamando a la oración desde todas las mezquitas y el inmenso bullicio estructural del lugar.
Ya en casa, por la noche, larga charla y descanso reparador.
Día trex:
Después del arreglo de una pequeña avería en las tuberías del agua de c´a Natalie, nos fuimos a comer con la pareja jóven a la Medina. Me resultó curioso el ofrecimiento, aceptado por Javi tras consultarlo con Natalia, de lavar el coche en la calle. Después comentó Javier que cuando hace esto, suele pagarlo con veinte dirhams, que vienen a ser algo menos de dos euros. Pues bien, comimos en la azotea de un local parecido a un pub que se encuentra en una plaza de la zona del melah con talleres dedicados a la forja artesanal. Pasamos algo de frío pero contentos porque resultaba agradable el lugar y la compañía. Así de contentos nos dedicamos a la visita monumental que se limitó a dos lugares: el palacio el wadí, curioso por sus naranjos y estanques y las tumbas sadies, también curiosísimas por la rica decoración que esiben y por la historia de haber permanecido ocultas durante siglos y devueltas a la vista de todos a principios del siglo veinte.
La tarde nos trajo la noticia de que en la liga española de fútbol las cosas continuaban igual de reñidas, cosa de mucho interés para los marroquíes que son forofos del fútbol español como Alá manda. En el camino nos cruzamos con un comercio y su comerciante que dse dedican a las hierbas y perfumes y cosmética en general; pues bien, desplegó con nosotros todo su arsenal de recursos y muestrario, incluyendo algguna confidencial y sugerente indicación semisecreta al oído que cantaba las excelencias de un brebaje para snifar con propiedades supuestamente afrodisíacas que prometían una larga y placentera noche de amor.Lo que sí nos trajo la noche fue la llegada de los catalanes de Lleida, Zamora y Salamanca con los que nos fuimos a cenar para celebrar el cupleaños de Maribel. Lo hicimos en el, según Javi, mejor restaurante de Marrakech, Le Chat qui rie. Allí cayó la tercera marca de vino marroquí y otra de las especialidades gastronómicas locales: el cordero cocinado durante siete horas.
Día cuatro:
Natalia nos había programado una excursión para visitar, a los pies del Atlas, un valle con encanto en el que han preparado un circuito de aventuras que incluye una tirolina sobre un barranco profundo que salva unos ochocientos metros de longitud. Nadie de nuestro grupo se animóo a ello. A lo que sí nos animamos fue a apretarnos un Tallin o algo así, con el que completé mi colección de comidas típicas del lugar.
En el camino, nos detuvimos en un pueblo para visitar lo que el guía-conductor que llevábamos dijo ser una cooperativa de trabajo de muferes. Allí nos recibieron con una pequeña representación de lo que es la producción manual del aceite de arrgán y sus deribados cosméticos y alimentarios. Les compramos, claro, y les dejamos ver nuestra solidaridad de europeos ricos dejándoles propina por su teatrillo y por hacerse fotos con nosotros. Me sentí guiri total pero no lo manifesté porque todos se encontraban con otra sensación. Debe ser algo parecido a lo que sienten algunos paleticos de Finlandia cuando los pasean en burro por Mijas y les dejan pensar que es el medio de transporte habitual en la actualidad.
El regreso lo hicimos por otro camino para ver otros lugares, pero fuimos a parar e nuevo al café francés para compartir con los catalanes la puesta de sol desde su terraza, la llamada a la oración en estéreo y la transformación del paisaje nocturno de la plaza que es patrimonio intangible de la humanidad según la UNESCO.
Terminamos el día adentrándonos por la selva del zoco para completar la compra de regalitos. Pudimos disfrutar del roce y de la gracia de los comerciantes que saben lo imprescindible de idiomas para decirle a cada uno lo que le puede resultar gracioso. Así lo hizo un birriosillo jovencito que al pasar junto a mí va y me suelta algo así como: “Si tú quieres, yo Nacho Vidal”. O los vendedores de los puestos de comida que tenían todos un cuento parecido: “Hola, yo no molesta como otros. Yo sólo digo que comida mía mejor y más barato que Ryan air y que si tú no contenta, devuelvo dinero como Corte Inglés. Si tu no come hoy y vuelve mañana, acuerda de mí que soy como Imanol Arias más fóven-.
Creo que esas cosas, junto a las llamadas a la oración, será lo que más recuerde de la ciudad. Pero de todo el viaje, sin dudarlo, será el excelente trato recibido por parte de Natalia y jjabi. Gracias sobrinos.
Día cinco:
Maletas, trámites y en Algete con la cabeza bullendo y el corazón ensanchado.
Miguel Ángel.
Día uno:
Viaje a Marrakech.
Los viajes siempre suponen salir de la rutina. Con la incertidumbre que genera la falta de rutina.
Este viaje no iba a ser menos.
Antes de nada, tengo que recordar la necesidad de saber claramente cuál es el procedimiento para solicitar la asistencia al llegar al aeropuerto.
Mi experiencia con las compañías low cost no es grande, pero ya cuento con un pequeño repertorio de anécdotas, al que incluyo la de hoy.
Tras pasar el cheking de seguridad y encontrar la puerta de embarque con tiempo suficiente, dispuestos a esperar pacientemente, como no puede ser de otra manera, me sorprende un aviso por la megafonía que advertía la necesidad de la compañía para nuestro vuelo de que aquellos pasajeros que voluntariamente, y debido al exceso de equipaje de mano que había, dse ofreciesen para facturar el suyo, a cambio, se les daba preferencia en el embarque, o como luego me enteré que se decía, en el speed boarding, o algo así.
No le hice caso porque ya me parecía suficiente incertidumbre la que llevo cuando salgo de mis rutinas, como para , voluntariamente, aumentarla.
Mira por donde, a Maribel, que prudente, se había puesto en cola con su maleta y la mía, y me había dejado cómodamente aparcado en los asientos de la sala de espera, se entera del ofrecimiento y bien por parecerle atractivo, o por su predisposición a colaborar, me pregunta qué me parece. Se ve que no acierto al declinar el ofrecimiento y tras volvérmelo a preguntar, yo, débil como soy, no lo medito y me apresto a consentir.
Nos acercamos al mostrador de embarque y aceptamos la proposición.
El jóven que nos atiende, muy amablemente,me dice: Ah, es usted el ciego, pues muy bien entrará el último, y las maletas las llevarán ustedes hasta la puerta del avióon para que luego nosotros las llevemos a la bodega…
Conseguido: más incertidumbre y un poco de malhumor.
Para remediarlo aplicando eso de convertir las amenazas en oportunidades, me dedico a escribirlo y mientras lo hago pienso que debo sacar alguna enseñanza del incidente. Cuál podría ser?
Creo que pensar bien las cosas antes que asentir sin pensar y, luego sufrir las consecuencias y, además, echarle la culpa a Maribel. Eso no quita que ande preocupado por cómo se nos darán los trámites con las autoridades marroquíes sin destreza en idiomas y teniendo que rellenar papeles y encima encontrar las maletas facturadas.
Por cierto, me ha hecho ilusión utilizar el portatilillo para escribir esto y entretenerme en el avión.
Se me ha pasado el tiempo “volando” porque casi sin enterarme nos hemos plantado cerquita del destino. Lo sé porque Maribel me anuncia que se ve el Atlas nevado hacia el sureste.
La llegada a destino, los trámites y la recuperación de las maletas nosupusieron más que satisfacciones .
Nos recibieron unsssssssssssss sol y una Matalia radiantes y deliciosamente acogedores.Cerramos la mañana con la comida en familia y con una sorpresa en forma de vino marroquí. Antes de hoy hubiera jurado que en Marruecos no se elaboraba vino, mira tú.
La tarde se nos fue en patear la Medina y sus zocos que, rebosantes de gente y mercancías, nos ofrecieron además de una sensación de anacrónico olor a palomitas de maíz, un reconfortante te a la menta, en la plaza de las especies.
Tuve un momento de desilusión porque no olía a lo que me imaginé que debía de oler, pero me confoormé con los olores que pudieron ofrecerme las caballerías , los tubos de escape de las motillos que pululan por doquier, más allá de lo razonable.
En la cena, en un coqueto y bien atendido restaurante que creo recordar que se llama Le jardin de Gueliz, tuvimos el primer contacto con la cocina marroquí gracias a una pastela au mer que me apreté de entrada, antes de un entrecot con guarnición y una Mouse de chocolat noir bastante contundente. Pues no necesité echar mano del almax por la noche.
La pastela es como una empanada de masa de hojaldre muy suabe y crujiente que envuelve una especie de sofrito de lo que se trate en cada ocasión. En este caso de calamares muy especiados y sabrosos.
Si no llega a ser por el vino el menú de noche nos hubiese salido por unos trece euros por cabeza, dque teniendo en cuenta el local, la calidad y el servicio podríamos decir que está tirao.
Día dos:
Les jardins de Majorelle están justo al lado de la casa de Natalia y Javi. Otros dirán que es la casa la que está al lado de los jardines pero, qué más da!
Esta tontunez la digo para poner de manifiesto lo relativo de las percepciones y lo subjetivo de las valoraciones: para mí es más importante la casa que los jardines. Por lo tanto comenzaré con la casa.
Es un luminoso dúplex en una urbanización residencial con piscina y jardín central que resulta bastante confortable porque está dotada del calor de Natalia. He decidido que, mientras alguien autorizado para ello no lo haga, yo la bautizo como c´a Natalie.
Los jardines de Majorelle me han recordado el Huerrto del cura de Elche. Se trata de un pequeño botánico-arboreto agradable de pasear.
Bastante más que el paseo. Gymkhana-aventura que nos marcamos my wife and me por la jungla de motillos en busca del arca perdida y jamás encontrada. Lo que sí encontramos fue una terracita donde nos sirvieron unos zumoss de orange et bananne que por dos euros en total yncluyendo propina no obligatoria, nos quitaron las penas de golpe antes de probar el cuscús en un sitio que no es de cuscús pero que lo ofrece bueno, bonito y barato incluso fuera de hora, porque sirve comidas en cualquier momento del día. Se llama Kech Mara, o algo así como Marrakech pero al revés.
La tarde nos permitió descubrir la tan nombrada puesta de sol delsde una terraza sobre la plaza, una de las plazas más concurridas de África y del mundo, Djemaa el Fna , mentras tomamos contacto con los pastelillos morunos acompañados de té a la menta, cantos llamando a la oración desde todas las mezquitas y el inmenso bullicio estructural del lugar.
Ya en casa, por la noche, larga charla y descanso reparador.
Día trex:
Después del arreglo de una pequeña avería en las tuberías del agua de c´a Natalie, nos fuimos a comer con la pareja jóven a la Medina. Me resultó curioso el ofrecimiento, aceptado por Javi tras consultarlo con Natalia, de lavar el coche en la calle. Después comentó Javier que cuando hace esto, suele pagarlo con veinte dirhams, que vienen a ser algo menos de dos euros. Pues bien, comimos en la azotea de un local parecido a un pub que se encuentra en una plaza de la zona del melah con talleres dedicados a la forja artesanal. Pasamos algo de frío pero contentos porque resultaba agradable el lugar y la compañía. Así de contentos nos dedicamos a la visita monumental que se limitó a dos lugares: el palacio el wadí, curioso por sus naranjos y estanques y las tumbas sadies, también curiosísimas por la rica decoración que esiben y por la historia de haber permanecido ocultas durante siglos y devueltas a la vista de todos a principios del siglo veinte.
La tarde nos trajo la noticia de que en la liga española de fútbol las cosas continuaban igual de reñidas, cosa de mucho interés para los marroquíes que son forofos del fútbol español como Alá manda. En el camino nos cruzamos con un comercio y su comerciante que dse dedican a las hierbas y perfumes y cosmética en general; pues bien, desplegó con nosotros todo su arsenal de recursos y muestrario, incluyendo algguna confidencial y sugerente indicación semisecreta al oído que cantaba las excelencias de un brebaje para snifar con propiedades supuestamente afrodisíacas que prometían una larga y placentera noche de amor.Lo que sí nos trajo la noche fue la llegada de los catalanes de Lleida, Zamora y Salamanca con los que nos fuimos a cenar para celebrar el cupleaños de Maribel. Lo hicimos en el, según Javi, mejor restaurante de Marrakech, Le Chat qui rie. Allí cayó la tercera marca de vino marroquí y otra de las especialidades gastronómicas locales: el cordero cocinado durante siete horas.
Día cuatro:
Natalia nos había programado una excursión para visitar, a los pies del Atlas, un valle con encanto en el que han preparado un circuito de aventuras que incluye una tirolina sobre un barranco profundo que salva unos ochocientos metros de longitud. Nadie de nuestro grupo se animóo a ello. A lo que sí nos animamos fue a apretarnos un Tallin o algo así, con el que completé mi colección de comidas típicas del lugar.
En el camino, nos detuvimos en un pueblo para visitar lo que el guía-conductor que llevábamos dijo ser una cooperativa de trabajo de muferes. Allí nos recibieron con una pequeña representación de lo que es la producción manual del aceite de arrgán y sus deribados cosméticos y alimentarios. Les compramos, claro, y les dejamos ver nuestra solidaridad de europeos ricos dejándoles propina por su teatrillo y por hacerse fotos con nosotros. Me sentí guiri total pero no lo manifesté porque todos se encontraban con otra sensación. Debe ser algo parecido a lo que sienten algunos paleticos de Finlandia cuando los pasean en burro por Mijas y les dejan pensar que es el medio de transporte habitual en la actualidad.
El regreso lo hicimos por otro camino para ver otros lugares, pero fuimos a parar e nuevo al café francés para compartir con los catalanes la puesta de sol desde su terraza, la llamada a la oración en estéreo y la transformación del paisaje nocturno de la plaza que es patrimonio intangible de la humanidad según la UNESCO.
Terminamos el día adentrándonos por la selva del zoco para completar la compra de regalitos. Pudimos disfrutar del roce y de la gracia de los comerciantes que saben lo imprescindible de idiomas para decirle a cada uno lo que le puede resultar gracioso. Así lo hizo un birriosillo jovencito que al pasar junto a mí va y me suelta algo así como: “Si tú quieres, yo Nacho Vidal”. O los vendedores de los puestos de comida que tenían todos un cuento parecido: “Hola, yo no molesta como otros. Yo sólo digo que comida mía mejor y más barato que Ryan air y que si tú no contenta, devuelvo dinero como Corte Inglés. Si tu no come hoy y vuelve mañana, acuerda de mí que soy como Imanol Arias más fóven-.
Creo que esas cosas, junto a las llamadas a la oración, será lo que más recuerde de la ciudad. Pero de todo el viaje, sin dudarlo, será el excelente trato recibido por parte de Natalia y jjabi. Gracias sobrinos.
Día cinco:
Maletas, trámites y en Algete con la cabeza bullendo y el corazón ensanchado.
Miguel Ángel.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Fernando Fuentes

(Si quieres cantarla, aquí tienes la música: http://www.youtube.com/watch?v=F7rpInbGQ44
Abrir en pestaña nueva)
Oye, escúchame, FERNANDO
Hoy te quiero recordar
cuando estabas en la DAT,
tras la columna, FERNANDO
Escondido en tu rincón
esperándome llegar
para recolectar gente
dispuesta a ir juntos a desayunar.
Era lo mejor, FERNANDO
Compartir tus chascarrillos
y contigo reír.
Siempre, siempre FERNANDO
Aunque fuera una burrada
difícil de digerir.
No lamento confesar
siempre tus cosas me hacían gozar
ALGO HABÍA ALREDEDOR, QUIZÁS, DE TU BONDAD, FERNANDO
QUE DEJASTE ENTRE NOSOTROS DOS,
TAN BUEN ROLLÓ, FERNANDO
NO PENSABAMOS JAMAS PERDER, TU AMISTAD
SI PUDIERA HACER ALGO HOY, NO TE IRÍAS FERNANDO (Bis)
Era lo mejor, FERNANDO
Compartir tus chascarrillos
y contigo reír.
Siempre, siempre FERNANDO
Aunque fuera una burrada
difícil de digerir.
No lamento confesar
siempre tus cosas me hacían gozar.
ALGO HABÍA ALREDEDOR, QUIZÁS, DE TU BONDAD, FERNANDO
QUE DEJASTE ENTRE NOSOTROS DOS
TAN BUEN ROLLÓ, FERNANDO
NO PENSÁBAMOS JAMÁS PERDER, TU AMISTAD
SI PUDIERA HACER ALGO HOY, NO TE IRÍAS FERNANDO (TRES VECES)
NO PENSÁBAMOS JAMÁS PERDER, TU AMISTAD
SI PUDIERA HACER ALGO HOY, NO TE IRÍAS FERNANDO .....
martes, 6 de abril de 2010
La luna en el mar riela y en la lona gime el viento...
Con el corazón un poco encogido, pero sigo, mejor dicho, seguimos, porque este camino es cosa de dos. Cosas mínimas, pero suficientes para mantener la ilusión.Mirar juntos el reflejo de la luna llena en el Mediterráneo con el frío en la cara y el calor de tu mirada en mi corazón.
Ver pasar la línea de la carretera pedaleando en solitario camino del río, sabiendo que tú vendrás por detrás para encontrarte conmigo.
Atornillar y desatornillar varias veces ese maldito mueble de IKEA.
Cocinar para ti unos macarrones con salsa de cebolla y gambas.
Aunque sea con el corazón un poco encogido, pero seguiremos.
martes, 16 de marzo de 2010
También soy del Barça
Yo nací siendo del Real Madrid, mi padre, mi tío, toda mi familia era merengue. Bueno, menos mi tío Paco que era del "Aleti", aunque sólo por llevarle la contraria a Franco.
De niño vi muchos partidos gloriosos en Chamartín. Si, yo vi patear a Puskas, vi galopar a Gento, vi gambetear a don Alfredo. Más de un gooool! me sorprendió distraído sirviendo un coñá en un vasito de plástico, a un señor trajeado, con puro y con sombrero. Así debió ser como se formó mi carácter dado a la molicie, los vicios y el fútbol.
También le servía lo mismo, pero en el Manzanares, a tipos con mono descolorido y grasiento mientras Ovejero daba un pisotón alevoso a Johan Cruyff cuando intentaba levantarse después de haber recibido una entrada asesina y el público enardecido gritaba: ¡¡¡Chino, mata!!!. A mí me hacia gracia y probablemente esto me produjo graves lesiones cerebrales que me llevaron a la esquizoide contradicción de ser del "Madrí" y del "Aleti" a la vez.
Bueno así crecí, alegrándome cuando ganaban los dos y deseando que empataran cuando se enfrentaban entre sí. También me alegraba cuando cualquier equipo español, incluido el Barça, vencía a los extranjeros.
Como comprenderéis, no podía contarle a nadie lo que sucedía con mis emociones: me daba vergüenza, y no es para menos, ¡verdad?
Bueno pues he vivido así cincuentaitantos años, hasta que decidido a poner fin a mis males, tomé la determinación de solucionarlo. Animado por el tiqui-taca delicioso de los Xavi, Iniesta, Messi... y sobre todo por ir líderes en la liga, me decidí a ser del Barça.
En el fondo deseo lo que la mayoría: triunfar en algo.
Tomada la decisión, hice los planes de mi bautizo culé. En secreto compre billete, entrada, bufanda y me planté en el Nou Camp. Encontré un grupo de hinchas de una penya culé de Majadahonda y les pedí que me dejaran acompañarles en los prolegómenos y así fue. Recorrimos por lo menos doce o trece bares y nos pusimos ciegos y... lo siguiente que recuerdo es que entre varios me intentaban levantar del suelo, me llevaban a la puerta de embarque y me sentaban en el avión, me dormí, me ayudaron a desembarcar, me me tieron en un taxi y se despidieron de mí diciendo: "no llores, hombre que la próxima jornada recuperamos el liderato, ya verás como el Valladolid le hace un roto a los merengones". Pero el domingo, el memo de Higuain va y le hace tres al Valladolid. Ya podía haber dejado dos para el Lyon, que bien pudo.
¿Lo veis? Soy un fracasado. Si no, ¿que hago yo sufriendo porque haya caído el Madrid en Europa otra vez?. Yo ya soy del Barça.
Le he confesado todo a mi mujer y, como siempre, me ha ofrecido una solución (Tiene soluciones para todo).
Mira, panoli. - me dijo- . Si has podido ser del Madrí y del Aleti" a la vez, también puedes ser de los tres al mismo tiempo. O haz como yo que soy de mi familia y de la Selección.
¿Seré capaz?. En ello estoy.
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