LA VIDA SIN PRISA. TIC-TAC. TIC-TAC...

La vida es un tic-tac que se puede llenar con una redonda, o con dos blancas, o con cuatro... Todo estará bien siempre que sea con algo que merezca la pena y ... sin prisa.

lunes, 16 de marzo de 2015

Eli.

Ya os he hablado aquí de otras personas, todas diferentes, pero que tienen en común algo importante para mí: me caen bien, y me han hecho o me hacen bien. Pues eso, Eli es de esas personas que aúnan profesionalidad y rigor con entusiasmo y preocupación. Percibo de ella que se preocupa por hacer bien su trabajo y que esto le causa cierta tensión que no le impide mostrarse segura y hasta autoritaria. Aplica ciertos principios del entrenamiento canino al entrenamiento de las personas y, eso a mí me hace bien, muy bien… Yo, por mi forma de ser, necesito seguridad. La seguridad que dan las normas, las instrucciones… Y eso lo sabe hacer bien Eli. Yo también necesito que se me escuche y eso lo hace Eli de maravilla. Escucha de forma activa y es capaz de separar lo importante de tu discurso de lo accesorio en ese momento. Te escucha pero es firme en su plan. Firmeza no exenta de flexibilidad. Vamos, una joya de profesional. Pero es cuando se permite dejar traslucir algo de su interior como persona cuando brilla aún más, si cabe. Es considerada y atenta con los sentimientos de las personas y con sus necesidades. No quiero dar detalles porque podría desvelar datos personales de otros y esto no le gustaría a ella. Creedme que lo percibo así y estoy seguro de que es así. Eli, quedas añadida a la lista de mis benefactores y cuentas con mi estima para lo que quieras. Gracias, Eli.

domingo, 15 de marzo de 2015

Parece que esto va funcionandoParece que esto va funcionandoParece que esto va funcionando

Que conste que me da miedo decirlo por eso de la superstición de que si hablas de lo bien que va algo, puede torcerse el asunto. Fuera miedos y vamos a contar sensaciones… Mis sensaciones y, espero que las de Gufy, son buenas. Dicen que esto marcha. Llevamos ocho semanas juntos, pegados, chocando, discutiendo, cuidándonos mutuamente y sólo tres días seguidos pensando que esto marcha. Creo que Gufy sigue creyendo que le ha tocado el tonto de pareja y yo, sospecho que, de vez en cuando me toma el pelo. Pero ya vamos más seguros el uno con el otro y hay ratos que percibo que él va a gusto trabajando para mi y, en esos mismos ratos, yo me encuentro en la gloria. Hacemos prácticamente todos los recorridos habituales que yo hacía con mi bastón y eso me aporta tranquilidad. Incluso, hemos callejeado explorando caminos desconocidos para ambos. Eso me aporta ilusión Todo ha mejorado a partir de un par de correcciones que me ha hecho mi instructora favorita. Ya os hablaré de ella en un post especial... Creo que los dos somos capaces de comportarnos como una unidad. Lo dicho, esto va funcionando. No tengo palabras para agradecer la dedicación y paciencia infinitas de Mi querida Maribel. (La presentación de Gufy está en: http://lavidasinprisa.blogspot.com.es/2015/03/lo-primero-las-presentaciones-este-es.html )

viernes, 13 de marzo de 2015

Estrés.

Yo conozco bien el estrés, bueno, mejor dicho: yo conozco bien mi estrés. Esa sensación de estar siempre alerta, siempre con alguna sustancia extra recorriendo las venas e inundando el cerebro. Creyéndote listo y consciente, pero estando susceptible y percibiendo erróneamente la realidad. Perder el apetito y peso sin proponértelo. Dormir lo justito y con ayuda. Lo conozco bien: me ha visitado intensamente varias veces a lo largo de mi vida. Ahora voy notando como me va aflojando la intensidad y me va entrando esa flojera tonta y hasta ganas de comer. Adiós viejo conocido, hasta la próxima.

martes, 10 de marzo de 2015

Sexagenario

Desde hoy, eso es lo que soy. No se si es políticamente correcto expresarlo así o sería mejor decir que soy una persona que ha cumplido los sesenta. Me siento bien, algo raro, pero bien. Como si eso de cumplir años no hubiese ido conmigo hasta ahora. Pero es así: me siento raro. Y digo yo que esto está bien porque “raro es el que va al cielo”. Por lo tanto, aquí nos veremos. Porque, para que lo sepáis, yo ya estoy aquí esperándoos…

lunes, 9 de marzo de 2015

Lo primero, las presentaciones. Este es Gufy

Hace más de un año que no me animo a escribir en el blog. No es por no tener nada que contar. Es por no saber como hacerlo. Vamos a ello. Desde el 19 de enero de 2015, convivimos en casa con un nuevo miembro de la familia: se trata de Gufy, un perro labrador retriever de color amarillo y de dos años de edad que se ha graduado recientemente como perro guía por la Escuela de la Fundación ONCE del Perro Guía. ¡Ahí es nada! Ahora nos encontramos los tres, Maribel, Gufy y yo, en eso que llaman proceso de adaptación y acoplamiento. Al fuerte estrés del primer mes, ha seguido el tiempo de ir percibiendo los avances en la constitución de lo que llaman el binomio perro guía – usuario. Lo cierto es que Gufy nos lo ha puesto muy fácil en lo referente a la convivencia doméstica, porque se trata de un ser educado con esmero. – Tendríais que ver con la precaución que se mueve cuando la abuela Juana deambula por la casa o el jardín. A Gufy le gusta comer hierba, se diría que en una vida anterior fue vaca u oveja. Hablando de ovejas, os tengo que decir que se pirra por las bolitas esas que van regando por los caminos. También le encantan las relaciones sociales con otros perros y les presta atención aunque los vea a cien metros de distancia. Los olores de las esquinas, setos, farolas, árboles y demás lugares que suelen marcar los de su especie, son para él, un fuerte atractivo. Pero lo que voy notando, cada día un poco más, es que le gusta que yo le alabe lo bien que hace su trabajo para mi seguridad en los desplazamientos. Notar como se alegra por mis alabanzas y caricias después de haber superado un tramo difícil de acera, con sus farolas, señales, papeleras, bancos, coches que invaden un espacio que no les corresponde, agujeros en la calzada mal tapados con un trozo de tabla, estrecheces y gente parada en grupos y tecleando en el móvil… Por eso, por el estrés que le supone y que acepta, cada día con más soltura y porque cuando vamos a salir a la calle se me planta delante para que le ponga el arnés de trabajo. Por ello y por más cosas, yo le cuido lo mejor que me han enseñado en todas sus necesidades de alimentación, salud, emocionales, de juego, de cariño y reconocimiento. Estoy orgulloso de los tres: Maribel, Gufy y yo mismo y muy agradecido a gufy y eternamente agradecido y enamorado de Maribel, que encima sufre cuando intuye que yo estoy pasándolo mal. Continuará.

viernes, 31 de enero de 2014

¡Adiós, Cari!

¡Adiós, Cari! Voy a dejar correr una lágrima por el papel, cuidando que no emborrone la tinta: a veces, llorar es la única manera de expresar lo que sentimos. Mi llanto es de esos que se atragantan, que duelen, que entorpecen la respiración. Pienso en ti y me vienen a la mente imágenes tuyas riendo con ganas. Se me amontonan recuerdos de los buenos momentos que hemos compartido y, cuando parece que el consuelo llega a mi pecho, vuelvo a tener ganas de llorar. Hace mucho que lo sabía pero hasta ayer, no lo quería reconocer. Te has marchado tan discretamente como solías hacer las cosas. Sin hacer ruido, sin dolor, serena. Y eso nos reconforta a todos. Pero entonces, ¿por qué siento rabia? Seguramente porque al marcharte pronto, al dejar la fiesta apenas empezada, nos pones delante, otra vez, que no somos dueños del futuro y que, no sabiendo manejar bien el presente, no nos queda más que mirar al pasado. Y eso duele, asfixia, atraganta. El otro día, Maribel dijo que iba a guardar con mucho cariño algo tuyo. Me molestó, me dolió, porque era un anticipo de lo que hoy siento. Y no me gusta sentirlo porque es un sentimiento egoísta. Me duele por ti, pero también por mí, sobre todo por mí. Y eso me hace sentir mezquino. Me hace comprender la esencia de lo que estoy hecho. Barro sucio, teñido de colorines. No he cumplido el propósito y se me ha emborronado todo. Lo dejo aquí y, cuando me sosiegue, podré volver a recordarte con serenidad y te rendiré homenaje de reconocimiento a tu amistad. ¡Adiós, Cari!

sábado, 11 de enero de 2014

A veces, lo tengo todo...

A veces, lo tengo todo. A veces, no tengo nada. Como todo el mundo. Como cada alma. Subir y bajar de golpe. Nadar sin respirar Y respirar agua. Dormir la larga noche Y despertar con ganas. Congestión, dolor y náusea. Anhelo de esperanza.