Esto que viene a continuación es la hoja número cincuenta y nueve de mi libro gordo.
Cada individuo, al nacer, viene equipado de serie de un libro en el que vienen escritas algunas páginas y otras están disponibles para ser convenientemente escritas durante su vida. Este libro es el manual de uso de cada uno de nosotros y a la vez el sistema operativo que administra el funcionamiento y lo hace posible.
Es el libro gordo de los mitos, verdades absolutas y creencias personales.
Un mito (del griego μῦθος, mythos, «relato», «cuento») es un relato que refiere a acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes, monstruos o personajes fantásticos.
Una creencia es el estado de la mente en el que un individuo tiene como verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa
El significado de la palabra verdad abarca desde la honestidad, la buena fe y la sinceridad humana en general, hasta el acuerdo de los conocimientos con las cosas que se afirman como realidades.
Las hojas que vienen escritas de fábrica y las que nos van rellenando con la educación tienen distinto contenido en función de las circunstancias espacio – temporales en las que se produce el nacimiento y la crianza posterior.
Depende, así mismo de los grandes libros de los mitos de las verdades reveladas por el Dios de turno, convenientemente interpretado por la autoridad religiosa, civil o militar. O por lo que convenga al mandamasero de turno. O a la fecha de las Próximas elecciones autonómicas, cantonales o sindicales. Esas son las verdades absolutas que se nos cuelan por la respiración del aire contaminado sin que tengamos tiempo de filtrarlas.
El contenido de otras partes del libro, depende de lo que el individuo vaya escribiendo en él a lo largo de la vida, en función de lo que se ocupe, o de lo que lea, o de las compañías que frecuente. También forma parte del contenido las páginas que nos obligan a escribir las circunstancias que nos sobrevienen.
Todo lo que figura en el libro de una persona, tiene trascendencia para su vida y la de los que le rodean.
No todos los libros de las personas que conviven dicen las mismas cosas sobre una realidad concreta.
Conozco una familia en la que el libro de la mamá dice que no se puede faltar a misa de domingo, el del hijo dice que sólo son cómodos los zapatos deportivos, o sea que “pasa” y el del papá no tiene aún escrita ni una sola página en ese capítulo, porque “qué más da que haya Dios o no lo haya”. Y cada uno de los tres fue capaz de tomar la comunión en el funeral de la abuela.
Por motivos profesionales, he conocido colegios en los que su reglamento prohibía determinadas prácticas, mientras que en el de al lado, esas mismas prácticas eran obligatorias. Y los dos funcionaban bastante adecuadamente. Sin embargo los hay que diciendo las mismas cosas, son completamente dispares en los resultados que alcanzan.
En algunos países, la mayoría de sus nativos llevan impresas algunas verdades como que los saltamontes se comen. En otros lugares se puede leer que el contacto, aunque sea solo visual con una mujer es degradante y causa de todo mal. En otros decía que Santiago mató no sé cuantos moros en la batalla de Clavijo. Algunos aún llevan impreso un texto que legitima la esclavitud. En alguno de esos países se puede ir a la cárcel por hacer algo que en otro es obligatorio. Y viceversa. Sin embargo, en mi libro, figura todo lo contrario: lo que se come son las gambas, no hay nada de intrinsecamente malo en las mujeres, la esclavitud no es admisible moralmente y ni siquiera hubo tal batalla en Clavijo. .
Quitar una hoja del libro es muy difícil para el interesado, abandonar una creencia sólidamente arraigada en él resulta, a menudo una experiencia traumática. A no ser que se empeñe en ello la tele.
En mi libro no había nada escrito sobre el aceite de oliva hasta que se empeñaron en la tele en que era mejor el de girasol. Yo que, hasta entonces era virgen en el tema, escribí como creencia lo que se me decía. Ahora, que la teoría oficial es otra, aún ando buscando argumentos para no tener que arrancar esa hoja. No porque ahora crea que el aceite de oliva sea bueno, que lo creo, si no, porque si arranco esa hoja, me llevo con lo del girasol otras creencias sobre la salud y la alimentación que aún me pueden servir.
Resulta que el número de páginas es el que es. Además, la tinta es indeleble y la única manera de quitar la idea es arrancar la hoja entera.
El riesgo que se corre es el de acabar arrancando muchas hojas y convertirse en un tipo sin solidez en los principios. El escepticismo absoluto es igual de nocivo que la credulidad compulsiva.
Con el tema de los sindicatos llevo ya gastadas dos hojas; en la primera que escribí, decía que eran algo por lo que luchar; la rompí junto con el carné, pero cometí la torpeza de escribir en una nueva lo de pesebreros, vendidos y demás; y ahora, cuando oigo en bocas podridas de auténticos vendidos los mismos argumentos, estoy a punto de gastarme otra hoja.
Otra hoja que he arrancado a lo tonto es la que hacía referencia al número de horas que era preciso guardar para hacer la digestión, previamente a bañarse.
Sin embargo la hoja donde se decía que yo debía confesar mis pecados, no me supuso ningún problema cuando decidí arrancarla
Lo que ocurre es que en una hoja caben varios mitos, verdades y creencias sobre el mismo tema, por lo tanto, cuando arrancas una hoja, sueles llevarte con ella algo aprovechable, pero este juego es así.
El día que arranqué la hoja dónde figuraba la creencia de que todos los curas eran buenos, me llevé por delante toda la Iglesia. Menos mal que lo de que debemos tratar de ser buenas personas estaba en otra hoja de las que aún conservo, Lo digo porque conozco alguno que tenía eso escrito en la misma hoja de lo de la confesión y al arrancarla, se quedó sin referente.
Cuando se trata de escribir alguna, cada vez soy más mirado. No sea que la tenga que arrancar.
Yo calculo que mi libro debía tener unas mil páginas. De las cuales, estaban escritas desde el origen más o menos la mitad. De las que quedaban limpias, habré rellenado no menos de cuatrocientas cincuenta, o así.
Como he arrancado unas cuatrocientas noventa de las que venían de serie y otras cuatrocientas de las que he ido rellenando con el tiempo, haciendo la cuenta por encima, debe quedarme un saldo de sesenta páginas en buen uso para ser consultadas y todavía algunas para escribir.
Teniendo en cuenta el número de años que tengo y el consumo de verdades y creencias que es necesario manejar para vivir con presencia de ánimo, he pensado que voy a escribir algunas páginas que me van a proporcionar serenidad y bienestar el resto de mi vida, como esta que tienes delante tuyo.
También voy a revisar lo que tengo escrito para desbrozar un poco, porque intuyo que hay algunas páginas, cuyo contenido entra en contradicción con el de otras. Creo que todavía me quedan demasiados mitos y que he anotado como verdades lo que sólo son creencias traídas por los pelos y que, a veces, obro en desacuerdo con la honestidad y la verdad...
Voy a reservar suficientes hojas en blanco para que no se me cierren las entendederas. Eso es lo que ocurre en el momento en el que te quedas sin hojas donde escribir .
Te invito a que tú hagas lo que esté escrito en tu libro, pero vigilando de no llenarlo todo.
Ese es el secreto, obrar como se piensa, pero no cerrarse la posibilidad de dudar sobre ello.
No como hacen los oportunistas de la vida que van construyendo la realidad según creen que favorece a sus intereses. Compran voluntades, teles, periódicos, púlpitos y tertulias radiofónicas para que se apoderen del contenido de nuestro libro. Reescriben la historia las veces que haga falta para lograr sus intereses y así van escribiendo en nuestro libro gordo de los mitos y las verdades y creencias absolutas lo que les viene bien para medrar
Si por ellos fuera, el libro sólo tendría una hoja, irrompible, imborrable, impresa e imposible de alterar y en ella diría algo así:
El señor tu Dios ha querido que todo ocurra para tu bien.
Tu líder es el elegido por él para ser tu amo y tu guía.
No pienses por ti mismo: pregunta al líder cuando dudes.
Haz lo que el líder diga sin rechistar.
Si notas que la rebeldía se apodera de tu alma, arráncate la vida y ofrécesela al líder.
Si todo esto observas, tu recompensa será vivir eternamente junto a los tuyos, en presencia del líder y rodeados de los placeres que en este mundo están reservados para el líder y los suyos. Si no cumples estos sencillos preceptos, todo tu linaje sufrirá castigo eterno en la otra vida y , en esta tendrás que ganar tu sustento con el sudor de tu frente; a no ser que, arrepentido, entres al servicio del líder para hacer cumplir este santo mandamiento.
Tu líder será….(Póngase aquí el nombre que tu libro gordo señale como tal).
miércoles, 29 de febrero de 2012
martes, 28 de febrero de 2012
Suicidarse antes de cumplir los cuarenta.
Maañana se cumplirá mi cuadragésimo cumpleaños. Será o no será.
Todo va a depender de lo que haga yo hoy. Me gusta esta sensación de poder hacer de mi vida lo que yo quiera. No depender de nada ni de nadie. Sólo mi voluntad va a determinar lo que va a ocurrir
Llevo acariciando la idea tanto tiempo que ni siquiera recuerdo desde cuando.
Está preparada la escena, el vestuario, los complementos y el arma.
Pero me falta todavía reunir las fuerzas para llevar a cabo el plan.
Estoy completamente convencida de que es lo que tengo que hacer. Cumplir los cuarenta sería insoportable. Pero sería peor, por patético, el comenzar con esa inacabable lucha por combatir la decrepitud del cuerpo a base de cirugía, tratamientos o cualquier forma antinatural de retardo de la vejez.
La vejez me horroriza. No la sufro ni siquiera en los demás. No soporto mirar las caras arrugadas, los cuellos flácidos, las manos deformadas, los andares encorvados y la…
Todo es horrible en la vejez. Esa vejez que comienza con el nacimiento y que se instaura a los cuarenta...
Pero eso no me va a pasar a mí: ¡Yo no voy a cumplir nunca los cuarenta!
Hoy, como todos los días, comenzaré la jornada con normalidad para no levantar sospechas y que nadie me impida lograr mi propósito.
Me levantaré la primera para que, cuando se levante él , ya huela a café y esté el zumo preparado.
Luego, cuando se haya marchado, despertaré a los niños y, como todos los días, cumpliré con los ritos de la buena madre que soy.
Como siempre los acompañaré al colegio y desayunaré con las otras madres, como siempre. Haré lo habitual y nadie sospechará y así, evitaré que me impidan llevar adelante mi plan.
Será cuando regrese a casa, cuando esté sola.
Comenzaré por colocar las sales de volcán en el fondo de la bañera y la llenaré con agua caliente, procurando que esté a cuarenta y dos grados: dicen que así es mejor, que la sangre fluye más rápido.
Mientras tanto, encenderé las varitas de incienso, prenderé las velas y pondré la música.
Luego, me pondré el salto de cama que compré y nunca estrené por no haber encontrado la ocasión adecuada. Así, sólo el salto de cama.
Prepararé la bandeja de plata, cubriéndola con el paño de raso y pondré encima de ella las tijeras del pescado. (Sé que no suena bien, pero es que con una cuchilla de afeitar no me siento capaz de hacerlo y creo que sí podría con esas tijeras). Junto a ellas colocaré la botella de jerez dulce y la copita de licor.
Llevaré todo al cuarto de baño y, después de comprobar la temperatura del agua, me quitaré el deshabillé. Miraré mi cuerpo aún hermoso y joven en el espejo por última vez y me sumergiré en la bañera.
Con la música suave, el incienso que impregnará el ambiente, la cálida humedad del agua espumosa y el dulce adormecimiento que me va a producir la borrachera de jerez que sorbito a sorbo me proporcionaré a mí misma, espero reunir las fuerzas necesarias para arrojar la botella contra el espejo y romperlo.
Luego tomaré las tijeras y cortaré mi…DNI en trocitos pequeños. Tan pequeños que nadie sería capaz de reconstruirlo para averiguar la fecha de nacimiento que figura, inexorable, en su reverso.
Cuando todos vuelvan, se me habrá pasado la cogorza y habré colocado todo en su sitio. Nadie se dará cuenta de que yo no me miraré nunca más a un espejo, A no ser que esté borracha.
¡Es maravilloso poder elegir tu propio destino! …
Todo va a depender de lo que haga yo hoy. Me gusta esta sensación de poder hacer de mi vida lo que yo quiera. No depender de nada ni de nadie. Sólo mi voluntad va a determinar lo que va a ocurrir
Llevo acariciando la idea tanto tiempo que ni siquiera recuerdo desde cuando.
Está preparada la escena, el vestuario, los complementos y el arma.
Pero me falta todavía reunir las fuerzas para llevar a cabo el plan.
Estoy completamente convencida de que es lo que tengo que hacer. Cumplir los cuarenta sería insoportable. Pero sería peor, por patético, el comenzar con esa inacabable lucha por combatir la decrepitud del cuerpo a base de cirugía, tratamientos o cualquier forma antinatural de retardo de la vejez.
La vejez me horroriza. No la sufro ni siquiera en los demás. No soporto mirar las caras arrugadas, los cuellos flácidos, las manos deformadas, los andares encorvados y la…
Todo es horrible en la vejez. Esa vejez que comienza con el nacimiento y que se instaura a los cuarenta...
Pero eso no me va a pasar a mí: ¡Yo no voy a cumplir nunca los cuarenta!
Hoy, como todos los días, comenzaré la jornada con normalidad para no levantar sospechas y que nadie me impida lograr mi propósito.
Me levantaré la primera para que, cuando se levante él , ya huela a café y esté el zumo preparado.
Luego, cuando se haya marchado, despertaré a los niños y, como todos los días, cumpliré con los ritos de la buena madre que soy.
Como siempre los acompañaré al colegio y desayunaré con las otras madres, como siempre. Haré lo habitual y nadie sospechará y así, evitaré que me impidan llevar adelante mi plan.
Será cuando regrese a casa, cuando esté sola.
Comenzaré por colocar las sales de volcán en el fondo de la bañera y la llenaré con agua caliente, procurando que esté a cuarenta y dos grados: dicen que así es mejor, que la sangre fluye más rápido.
Mientras tanto, encenderé las varitas de incienso, prenderé las velas y pondré la música.
Luego, me pondré el salto de cama que compré y nunca estrené por no haber encontrado la ocasión adecuada. Así, sólo el salto de cama.
Prepararé la bandeja de plata, cubriéndola con el paño de raso y pondré encima de ella las tijeras del pescado. (Sé que no suena bien, pero es que con una cuchilla de afeitar no me siento capaz de hacerlo y creo que sí podría con esas tijeras). Junto a ellas colocaré la botella de jerez dulce y la copita de licor.
Llevaré todo al cuarto de baño y, después de comprobar la temperatura del agua, me quitaré el deshabillé. Miraré mi cuerpo aún hermoso y joven en el espejo por última vez y me sumergiré en la bañera.
Con la música suave, el incienso que impregnará el ambiente, la cálida humedad del agua espumosa y el dulce adormecimiento que me va a producir la borrachera de jerez que sorbito a sorbo me proporcionaré a mí misma, espero reunir las fuerzas necesarias para arrojar la botella contra el espejo y romperlo.
Luego tomaré las tijeras y cortaré mi…DNI en trocitos pequeños. Tan pequeños que nadie sería capaz de reconstruirlo para averiguar la fecha de nacimiento que figura, inexorable, en su reverso.
Cuando todos vuelvan, se me habrá pasado la cogorza y habré colocado todo en su sitio. Nadie se dará cuenta de que yo no me miraré nunca más a un espejo, A no ser que esté borracha.
¡Es maravilloso poder elegir tu propio destino! …
lunes, 27 de febrero de 2012
Quieres ayudar, ¿ verdad Capítulo 10 . Para ayudarme, conóceme 03
Diez.- Para ayudarme, conóceme. Parte 03.
- ¿Quieres ayudar?-
Sí.
- Eso está muy, muy bien. ¡ Gracias, muchas gracias.
- Pues allá van unas recomendaciones. Lo que viene a continuación son unas reflexiones inspiradas por : http://www.integrando.org.ar/datosdeinteres/it_guia_acompaniante. htm
Guía para interactuar con personas ciegas. Parte tercera.
13. Las verdaderas limitaciones del ciego. Existe la tendencia a exagerar los impedimentos de las personas con discapacidad, sobre todo en el caso de los ciegos. Sin embargo, al observar detenidamente su condición, llegamos a la conclusión que las limitaciones se reducen sólo a tres aspectos: desplazamiento, control del ambiente y adquisición de cultura.
14. Dificultades en el desplazamiento. Basta que cierres los ojos y trates de caminar "a ciegas" hasta la puerta de tu casa , para que te des cuenta lo difícil que es para alguien movilizarse prescindiendo del sentido de la visión. Sin embargo la persona ciega, con un buen entrenamiento en Orientación y Movilidad con bastón (o perro guía, en los países del primer mundo) puede lograr una movilidad independiente.
15. Limitaciones en el control del ambiente. El sentido de la vista tiene la capacidad de abarcar grandes espacios y captar una gran cantidad de información en forma simultánea. Por ejemplo si entras en un lugar desconocido te percatas de inmediato de la dimensión de ese espacio, color, cantidad de personas, como van vestidos, de que sexo y estrato social son, en fin, unos datos que será muy difícil percibir con los ojos cerrados. La inseguridad que sentimos los ciegos por ese desconocimiento derivado de la carencia de la vista, constituye un grave problema, que puede ser resuelto con una adecuada Educación Especial (en el caso del niño) y Rehabilitación (en el caso del adulto). Podemos ser entrenados en la utilización de los "sentidos vicariantes" (oído, tacto, olfato, gusto y sentido de percepción de obstáculos) y en las Actividades de la Vida Diaria para nuestro manejo personal y social.
16. Adquisición de Cultura. Gran parte de la información cultural de nuestra sociedad es visual: libros, revistas y periódicos son escritos en tinta; el cine y la televisión son eminentemente visuales; las señales en las calles, la publicidad, los escaparates, etc. están diseñados para personas que ven, esto es los normo visuales. Actualmente recibimos a través de Internet todos los contenidos culturales de una sociedad de información. ¿Qué hace la persona ciega para integrarse a este mundo informativo? Aquí es donde el Sistema Braille y el empleo de la tiflotecnología (La tiflotecnología es el conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico de los conocimientos tecnológicos aplicados a personas ciegas o con baja visión.) ocupa un lugar importante en la superación de esta tercera limitación.
17. Superar las tensiones. Las dificultades nombradas ocasionan frecuentemente gran estrés en la persona ciega, lo que se expresa corporalmente en tensión y dolores musculares; y a veces en reacciones agresivas. Los masajes y ejercicios de relajación, con la ayuda de música; las actividades de recreación y físicas, como la natación, son de gran ayuda en este aspecto. Son interesantes alternativas que se pueden emplear como parte del programa de rehabilitación.
Be pensando en todo esto y otro día continuarás aprendiendo tú a conocerme…
- ¿Quieres ayudar?-
Sí.
- Eso está muy, muy bien. ¡ Gracias, muchas gracias.
- Pues allá van unas recomendaciones. Lo que viene a continuación son unas reflexiones inspiradas por : http://www.integrando.org.ar/datosdeinteres/it_guia_acompaniante. htm
Guía para interactuar con personas ciegas. Parte tercera.
13. Las verdaderas limitaciones del ciego. Existe la tendencia a exagerar los impedimentos de las personas con discapacidad, sobre todo en el caso de los ciegos. Sin embargo, al observar detenidamente su condición, llegamos a la conclusión que las limitaciones se reducen sólo a tres aspectos: desplazamiento, control del ambiente y adquisición de cultura.
14. Dificultades en el desplazamiento. Basta que cierres los ojos y trates de caminar "a ciegas" hasta la puerta de tu casa , para que te des cuenta lo difícil que es para alguien movilizarse prescindiendo del sentido de la visión. Sin embargo la persona ciega, con un buen entrenamiento en Orientación y Movilidad con bastón (o perro guía, en los países del primer mundo) puede lograr una movilidad independiente.
15. Limitaciones en el control del ambiente. El sentido de la vista tiene la capacidad de abarcar grandes espacios y captar una gran cantidad de información en forma simultánea. Por ejemplo si entras en un lugar desconocido te percatas de inmediato de la dimensión de ese espacio, color, cantidad de personas, como van vestidos, de que sexo y estrato social son, en fin, unos datos que será muy difícil percibir con los ojos cerrados. La inseguridad que sentimos los ciegos por ese desconocimiento derivado de la carencia de la vista, constituye un grave problema, que puede ser resuelto con una adecuada Educación Especial (en el caso del niño) y Rehabilitación (en el caso del adulto). Podemos ser entrenados en la utilización de los "sentidos vicariantes" (oído, tacto, olfato, gusto y sentido de percepción de obstáculos) y en las Actividades de la Vida Diaria para nuestro manejo personal y social.
16. Adquisición de Cultura. Gran parte de la información cultural de nuestra sociedad es visual: libros, revistas y periódicos son escritos en tinta; el cine y la televisión son eminentemente visuales; las señales en las calles, la publicidad, los escaparates, etc. están diseñados para personas que ven, esto es los normo visuales. Actualmente recibimos a través de Internet todos los contenidos culturales de una sociedad de información. ¿Qué hace la persona ciega para integrarse a este mundo informativo? Aquí es donde el Sistema Braille y el empleo de la tiflotecnología (La tiflotecnología es el conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico de los conocimientos tecnológicos aplicados a personas ciegas o con baja visión.) ocupa un lugar importante en la superación de esta tercera limitación.
17. Superar las tensiones. Las dificultades nombradas ocasionan frecuentemente gran estrés en la persona ciega, lo que se expresa corporalmente en tensión y dolores musculares; y a veces en reacciones agresivas. Los masajes y ejercicios de relajación, con la ayuda de música; las actividades de recreación y físicas, como la natación, son de gran ayuda en este aspecto. Son interesantes alternativas que se pueden emplear como parte del programa de rehabilitación.
Be pensando en todo esto y otro día continuarás aprendiendo tú a conocerme…
domingo, 26 de febrero de 2012
No hace falta nombrarte, alegría
¿Dónde quedó la tristeza?
No lo sé, jamás la tuve.
¿Es que vives en la nube?
Sí, la de mi fortaleza.
¿De dónde viene tu empuje?
No me acuerdo de lo malo.
¿No te han dado ningún palo?
No me acuerdo, ya te dije.
¿Te traiciona la memoria?
Es que la tengo domada.
¿No te acuerdas ya de nada?
Solamente de la gloria.
No me lo puedo creer.
A mí me cuesta creerlo.
Es mentira es un camelo.
No creer hasta no ver.
Canta el coro de tristones,
Su rutina lastimera.
Mientras se ahoga en su pena,
De salados lagrimones.
En el fondo, es que les gusta
Revolcarse en la miseria.
Mejor que irse a la feria
Y no darse con la fusta.
Cuando de verdad os llegue,
De penar una ocasión,
Entonces y con razón,
Querréis que se os consuele.
Pero nadie os creerá,
por mucho que os esmeréis.
Crédito ya no tendréis
En el banco de la pena.
Doloroso es darse cuenta:
Como apestados seréis
Si sólo en la boca tenéis
Aullidos de luna llena.
Mirad para atrás un poco.
En vez de hacerlo al ombligo.
En esta vida os digo
Hay reparto para todos.
Buscad consuelo con tino:
Lo encuentran hasta los tontos.
¿Dónde quedó la tristeza?
No lo sé, jamás la tuve.
¿Es que vives en la nube?
Sí, la de mi fortaleza.
¿De dónde viene tu empuje?
No me acuerdo de lo malo.
¿No te han dado ningún palo?
No me acuerdo, ya te dije.
¿Te traiciona la memoria?
Es que la tengo domada.
¿No te acuerdas ya de nada?
Solamente de la gloria.
No lo sé, jamás la tuve.
¿Es que vives en la nube?
Sí, la de mi fortaleza.
¿De dónde viene tu empuje?
No me acuerdo de lo malo.
¿No te han dado ningún palo?
No me acuerdo, ya te dije.
¿Te traiciona la memoria?
Es que la tengo domada.
¿No te acuerdas ya de nada?
Solamente de la gloria.
No me lo puedo creer.
A mí me cuesta creerlo.
Es mentira es un camelo.
No creer hasta no ver.
Canta el coro de tristones,
Su rutina lastimera.
Mientras se ahoga en su pena,
De salados lagrimones.
En el fondo, es que les gusta
Revolcarse en la miseria.
Mejor que irse a la feria
Y no darse con la fusta.
Cuando de verdad os llegue,
De penar una ocasión,
Entonces y con razón,
Querréis que se os consuele.
Pero nadie os creerá,
por mucho que os esmeréis.
Crédito ya no tendréis
En el banco de la pena.
Doloroso es darse cuenta:
Como apestados seréis
Si sólo en la boca tenéis
Aullidos de luna llena.
Mirad para atrás un poco.
En vez de hacerlo al ombligo.
En esta vida os digo
Hay reparto para todos.
Buscad consuelo con tino:
Lo encuentran hasta los tontos.
¿Dónde quedó la tristeza?
No lo sé, jamás la tuve.
¿Es que vives en la nube?
Sí, la de mi fortaleza.
¿De dónde viene tu empuje?
No me acuerdo de lo malo.
¿No te han dado ningún palo?
No me acuerdo, ya te dije.
¿Te traiciona la memoria?
Es que la tengo domada.
¿No te acuerdas ya de nada?
Solamente de la gloria.
sábado, 25 de febrero de 2012
Sobre abogados y justicia...
Son demasiadas las ocasiones en las que, en los últimos tiempos, nos asalta cada día una historia increíble que tiene relación con la administración de justicia. Digo historia porque eso es lo que parecen: historias, cuentos…
No puede ser verdad lo de esas sentencias que absuelven a los que yo creo culpables; o las que condenan a los que persiguen a los culpables; o las de los abogados que aconsejan silencio o cambio de declaración a conveniencia de la evolución del proceso; o de fiscales que cambian según el político que manda y con ese cambio se cambia el sentido de las investigaciones; o que la fianza archimillonaria de un político presuntamente corrupto sea puesta por una caja de ahorros en quiebra.
En fin, seguro que en la cabeza de todos están los MISMOS CASOS RECIENTES Y EN PROCESO E INCLUSO LOS VENIDEROS.
Y no puede ser verdad tanta presunta sinvergonzonería, tanta presunta cara dura y tanto latrocinio.
Eso son historias, cuentos chinos, chistes…
Vamos a tomarlo así como chistes, a ver si con ello contribuimos a socavar un poco más este semiputrefacto estado de semiderecho que tenemos.
Lo digo así por el tufillo a podrido que tengo metido en las narices. Y que me produce una inflamación con prurito del apéndice antedicho, o como quiera que se exprese en esa jerga que usan los de las puñetas, togas y mazas de hacer callar.
Primero una verdad como un templo:
Cuando acudas a la justicia para que te den tu razón, no bastará con que la tengas. Deberás saber como pedirla. Tendrás que contar con los medios para hacerlo, Y lo más difícil de todo: que te la quieran dar. Es así de duro.
Segundo, un sucedido:
Cuentan que en aquel pueblo acababa de instalarse un joven abogado con su esposa. Lo hicieron en un modesto pisito de la calle principal, donde habían habilitado una de las habitaciones como despacho. La placa que colocaron en la fachada, junto a la puerta de entrada al edificio, rezaba así: Justo de Dios Pulido y debajo ABOGADO.
Era uno de esos pueblos principales con feria semanal de ganado al que acudían todos los sábados las gentes de los pueblos y aldeas de la comarca para hacer sus transacciones.
Sin duda, las relaciones comerciales entre ganaderos y tratantes generaban algunas diferencias que requerían la intervención, en ocasiones, de los tribunales y, por tanto, de abogados y procuradores. Parecía un buen sitio para abrí despacho legal.
El primer día de feria ya acudió un paisano que contó al abogado la siguiente historia:
El hombre, había vendido una vaca de su propiedad a un señor de otra aldea. Habían ajustado el precio que convenía a ambos y también acordaron que la vaca fuese custodiada por el vendedor en su pueblo hasta que el comprador, unas semanas más tarde, pudiese desplazarse hasta allí de nuevo para recoger al animal; porque debía salir de viaje para visitar a su hermana que se encontraba enferma en la capital y, por lo tanto, no le era posible llevarse el animal en aquel momento.
El comprador tras el apretón de manos, entregó al vendedor la mitad del precio acordado y un adelanto de una semana de pupilaje de la cabeza de ganado, comprometiéndose a liquidar la otra mitad del valor de la compraventa al llevarse el animal y también liquidar los días de pupilaje, a tanto el día.
El vendedor, por su parte se comprometió a cuidar del animal como hasta aquel momento había hecho.
Los dos quedaron satisfechos. Los dos se fueron a cumplir con sus obligaciones.
Pero ocurrió que la vaca estaba preñada y a los dos días de haber sido vendida, parió un hermoso ternero que el vendedor no apartó de la madre para que esta continuase produciendo, con el estímulo del mamoneo de la cría, la leche. Porque el nuevo dueño de la vaca había dicho que le interesaba para producir leche para alimentar a su familia.
Bueno, pues el caso era que esa misma mañana, después de una semana y dos días de la venta del animal, había venido el nuevo dueño a recoger la vaca. Pretendiendo, llevarse también el ternero, a lo que él, naturalmente, se negó, porque en ningún momento se había tratado sobre él en las negociaciones previas al cierre de la transacción. Además, estaba claro que el ternero era suyo porque había nacido en su establo.
Como resultado de la diferencia de criterio entre ambos, el comprador airado había salido de la casa del vendedor, anunciando su intención de acudir inmediatamente a denunciar lo sucedido y reclamar su razón a la justicia.
El vendedor, por su parte, estaba allí, ante el abogado para pedir asesoramiento legal y consejo en el proceder.
Tras escuchar atentamente la narración, el joven abogado dijo al hombre que no se preocupase que él tenía razón: el ternero era suyo y así seguiría siéndolo si hacía caso a sus consejos. En primer lugar, debería seguir atendiendo a ambos animales, pero anotando todos los gastos que le ocasionasen por cualquier concepto incluidos los honorarios que debería pagarle a él como su abogado que, según entendía, era desde ese momento Todo ello, para reclamárselos al que pretendía aprovecharse tan descaradamente del recto proceder del honrado ganadero que, sin duda era.
Con estas tranquilizadoras palabras y el recibo del dinero que entregó al abogado para comenzar la preparación del caso marchó el hombre.
La esposa del abogado, que había escuchado todo desde la habitación contigua, le dijo a su marido lo orgullosa que estaba de él por lo inteligente que era y se congratuló por el acierto de haberse instalado en aquel lugar donde tantos litigios se debían producir.
.
No había pasado un cuarto de hora cuando a la puerta de la casa del abogado, se presentó el comprador de la baca preñada para consultar el modo de proceder contra un ganadero de esa misma localidad que le intentaba estafar .
El relato que hizo de la historia aportaba los matices que a continuación, por no ser demasiado prolijo en el relato, resumiré de la siguiente manera.
El comprador de la vaca accedió al precio, bastante elevado, por cierto, al haber notado el estado de preñez del animal. No había hablado del ternero porque era evidente que cuando cerraron el trato, este incluía lo que se produjese en el parto
El tal Justo de Dios Pulido, tan solemne como supo aparentar, sentenció a favor del hombre que tenía ante sí.
El ternero era suyo, por supuesto. Era necesario plantear pleito contra el abusador que retenía los animales de su propiedad. En la reclamación se incluirían, también, los daños morales y los costes que el pleito ocasionase. Siendo necesario que en ese mismo momento, se estableciese una provisión de fondos para hacer frente a los gastos de la demanda y demás diligencias que sería necesario realizar.
Extendió recibo de la cantidad de dinero que el aldeano le entregó (Afortunadamente para el abogado y su señora esposa, el hombre llevaba encima la mitad del precio de la vaca y lo de dos días de pupilaje más los dineros necesarios para contratar un transporte para animales).
Después de quedarse a solas con su esposo, como había escuchado la conversación y, mientras contaba los billetes que habían quedado sobre la mesa, la perpleja mujer preguntó a su marido para que éste le despejase algunas dudas que le habían quedado tras la furtiva escucha
Marido, ¿cómo es posible que el ternero sea de los dos hombres a la vez?
La respuesta dejó aún más admirada a la mujer: ¡Qué listo, por Dios, qué listo es mi marido!
Mira mujer, lo importante de este asunto no es de quien sea la propiedad del ternero en este momento. Lo importante es que si llevo bien este asunto, el ternero será nuestro y puede que la otra mitad de la vaca, también.
Por último un chiste, que si no fuese porque los protagonistas son mafiosos, no tendría maldita la gracia:
Un jefe de la mafia descubrió que su contable había desviado 10 millones de dólares de la caja.
El contable era sordo. Por eso fue admitido en el trabajo, pues como no podía oír nada, en caso de una eventual detención y proceso, no podría actuar como testigo.
El jefe le llamó para interrogarle y llevó consigo a su Abogada, que conocía el lenguaje de signos.
El jefe pregunta al contable:
- ¿Dónde están los 10 millones que te llevaste?
La abogada, usando el lenguaje de signos, le hizo llegar la pregunta al contable, que a su vez respondió con signos:
- Yo no sé de qué están hablando.
La abogada lo tradujo para el jefe:
- Dice que no sabe de qué le hablamos.
El mafioso sacó una pistola de gran calibre mágnum y apuntó a la cabeza del contable, gritando:
- ¡Pregúntale de nuevo!
La abogada por medio de signos le dice:
- Te va a matar si no le cuentas dónde está el dinero.
El contable responde con signos:
- Bien, usted gana. El dinero está en una maleta marrón de cuero, que está enterrada en el jardín de la casa de mi primo Enzo, en el Nº 400 de la calle 26, bloque 6 del barrio de Santa Martha, mi primo no está ahora y no volverá hasta dentro de dos meses.
El mafioso pregunta a la abogada:
- ¿Qué dice?
La abogada responde:
- Dice que se caga en la madre que lo parió, que no tiene miedo de morir, y que no tiene huevos para apretar el gatillo...
No puede ser verdad lo de esas sentencias que absuelven a los que yo creo culpables; o las que condenan a los que persiguen a los culpables; o las de los abogados que aconsejan silencio o cambio de declaración a conveniencia de la evolución del proceso; o de fiscales que cambian según el político que manda y con ese cambio se cambia el sentido de las investigaciones; o que la fianza archimillonaria de un político presuntamente corrupto sea puesta por una caja de ahorros en quiebra.
En fin, seguro que en la cabeza de todos están los MISMOS CASOS RECIENTES Y EN PROCESO E INCLUSO LOS VENIDEROS.
Y no puede ser verdad tanta presunta sinvergonzonería, tanta presunta cara dura y tanto latrocinio.
Eso son historias, cuentos chinos, chistes…
Vamos a tomarlo así como chistes, a ver si con ello contribuimos a socavar un poco más este semiputrefacto estado de semiderecho que tenemos.
Lo digo así por el tufillo a podrido que tengo metido en las narices. Y que me produce una inflamación con prurito del apéndice antedicho, o como quiera que se exprese en esa jerga que usan los de las puñetas, togas y mazas de hacer callar.
Primero una verdad como un templo:
Cuando acudas a la justicia para que te den tu razón, no bastará con que la tengas. Deberás saber como pedirla. Tendrás que contar con los medios para hacerlo, Y lo más difícil de todo: que te la quieran dar. Es así de duro.
Segundo, un sucedido:
Cuentan que en aquel pueblo acababa de instalarse un joven abogado con su esposa. Lo hicieron en un modesto pisito de la calle principal, donde habían habilitado una de las habitaciones como despacho. La placa que colocaron en la fachada, junto a la puerta de entrada al edificio, rezaba así: Justo de Dios Pulido y debajo ABOGADO.
Era uno de esos pueblos principales con feria semanal de ganado al que acudían todos los sábados las gentes de los pueblos y aldeas de la comarca para hacer sus transacciones.
Sin duda, las relaciones comerciales entre ganaderos y tratantes generaban algunas diferencias que requerían la intervención, en ocasiones, de los tribunales y, por tanto, de abogados y procuradores. Parecía un buen sitio para abrí despacho legal.
El primer día de feria ya acudió un paisano que contó al abogado la siguiente historia:
El hombre, había vendido una vaca de su propiedad a un señor de otra aldea. Habían ajustado el precio que convenía a ambos y también acordaron que la vaca fuese custodiada por el vendedor en su pueblo hasta que el comprador, unas semanas más tarde, pudiese desplazarse hasta allí de nuevo para recoger al animal; porque debía salir de viaje para visitar a su hermana que se encontraba enferma en la capital y, por lo tanto, no le era posible llevarse el animal en aquel momento.
El comprador tras el apretón de manos, entregó al vendedor la mitad del precio acordado y un adelanto de una semana de pupilaje de la cabeza de ganado, comprometiéndose a liquidar la otra mitad del valor de la compraventa al llevarse el animal y también liquidar los días de pupilaje, a tanto el día.
El vendedor, por su parte se comprometió a cuidar del animal como hasta aquel momento había hecho.
Los dos quedaron satisfechos. Los dos se fueron a cumplir con sus obligaciones.
Pero ocurrió que la vaca estaba preñada y a los dos días de haber sido vendida, parió un hermoso ternero que el vendedor no apartó de la madre para que esta continuase produciendo, con el estímulo del mamoneo de la cría, la leche. Porque el nuevo dueño de la vaca había dicho que le interesaba para producir leche para alimentar a su familia.
Bueno, pues el caso era que esa misma mañana, después de una semana y dos días de la venta del animal, había venido el nuevo dueño a recoger la vaca. Pretendiendo, llevarse también el ternero, a lo que él, naturalmente, se negó, porque en ningún momento se había tratado sobre él en las negociaciones previas al cierre de la transacción. Además, estaba claro que el ternero era suyo porque había nacido en su establo.
Como resultado de la diferencia de criterio entre ambos, el comprador airado había salido de la casa del vendedor, anunciando su intención de acudir inmediatamente a denunciar lo sucedido y reclamar su razón a la justicia.
El vendedor, por su parte, estaba allí, ante el abogado para pedir asesoramiento legal y consejo en el proceder.
Tras escuchar atentamente la narración, el joven abogado dijo al hombre que no se preocupase que él tenía razón: el ternero era suyo y así seguiría siéndolo si hacía caso a sus consejos. En primer lugar, debería seguir atendiendo a ambos animales, pero anotando todos los gastos que le ocasionasen por cualquier concepto incluidos los honorarios que debería pagarle a él como su abogado que, según entendía, era desde ese momento Todo ello, para reclamárselos al que pretendía aprovecharse tan descaradamente del recto proceder del honrado ganadero que, sin duda era.
Con estas tranquilizadoras palabras y el recibo del dinero que entregó al abogado para comenzar la preparación del caso marchó el hombre.
La esposa del abogado, que había escuchado todo desde la habitación contigua, le dijo a su marido lo orgullosa que estaba de él por lo inteligente que era y se congratuló por el acierto de haberse instalado en aquel lugar donde tantos litigios se debían producir.
.
No había pasado un cuarto de hora cuando a la puerta de la casa del abogado, se presentó el comprador de la baca preñada para consultar el modo de proceder contra un ganadero de esa misma localidad que le intentaba estafar .
El relato que hizo de la historia aportaba los matices que a continuación, por no ser demasiado prolijo en el relato, resumiré de la siguiente manera.
El comprador de la vaca accedió al precio, bastante elevado, por cierto, al haber notado el estado de preñez del animal. No había hablado del ternero porque era evidente que cuando cerraron el trato, este incluía lo que se produjese en el parto
El tal Justo de Dios Pulido, tan solemne como supo aparentar, sentenció a favor del hombre que tenía ante sí.
El ternero era suyo, por supuesto. Era necesario plantear pleito contra el abusador que retenía los animales de su propiedad. En la reclamación se incluirían, también, los daños morales y los costes que el pleito ocasionase. Siendo necesario que en ese mismo momento, se estableciese una provisión de fondos para hacer frente a los gastos de la demanda y demás diligencias que sería necesario realizar.
Extendió recibo de la cantidad de dinero que el aldeano le entregó (Afortunadamente para el abogado y su señora esposa, el hombre llevaba encima la mitad del precio de la vaca y lo de dos días de pupilaje más los dineros necesarios para contratar un transporte para animales).
Después de quedarse a solas con su esposo, como había escuchado la conversación y, mientras contaba los billetes que habían quedado sobre la mesa, la perpleja mujer preguntó a su marido para que éste le despejase algunas dudas que le habían quedado tras la furtiva escucha
Marido, ¿cómo es posible que el ternero sea de los dos hombres a la vez?
La respuesta dejó aún más admirada a la mujer: ¡Qué listo, por Dios, qué listo es mi marido!
Mira mujer, lo importante de este asunto no es de quien sea la propiedad del ternero en este momento. Lo importante es que si llevo bien este asunto, el ternero será nuestro y puede que la otra mitad de la vaca, también.
Por último un chiste, que si no fuese porque los protagonistas son mafiosos, no tendría maldita la gracia:
Un jefe de la mafia descubrió que su contable había desviado 10 millones de dólares de la caja.
El contable era sordo. Por eso fue admitido en el trabajo, pues como no podía oír nada, en caso de una eventual detención y proceso, no podría actuar como testigo.
El jefe le llamó para interrogarle y llevó consigo a su Abogada, que conocía el lenguaje de signos.
El jefe pregunta al contable:
- ¿Dónde están los 10 millones que te llevaste?
La abogada, usando el lenguaje de signos, le hizo llegar la pregunta al contable, que a su vez respondió con signos:
- Yo no sé de qué están hablando.
La abogada lo tradujo para el jefe:
- Dice que no sabe de qué le hablamos.
El mafioso sacó una pistola de gran calibre mágnum y apuntó a la cabeza del contable, gritando:
- ¡Pregúntale de nuevo!
La abogada por medio de signos le dice:
- Te va a matar si no le cuentas dónde está el dinero.
El contable responde con signos:
- Bien, usted gana. El dinero está en una maleta marrón de cuero, que está enterrada en el jardín de la casa de mi primo Enzo, en el Nº 400 de la calle 26, bloque 6 del barrio de Santa Martha, mi primo no está ahora y no volverá hasta dentro de dos meses.
El mafioso pregunta a la abogada:
- ¿Qué dice?
La abogada responde:
- Dice que se caga en la madre que lo parió, que no tiene miedo de morir, y que no tiene huevos para apretar el gatillo...
viernes, 24 de febrero de 2012
Miércoles de ceniza por pueblos de Toledo con vistas a Cadalso de los Vidrios.
Si quieres pasar un día estupendo, júntate con personas que quieran hacer lo mismo.
Luego, el recorrido, las actividades, las visitas, son casi lo de menos.
Méntrida es un pueblo de la provincia de Toledo bastante cerca de Madrid. Se puede llegar fácilmente en coche por la carretera de Extremadura, hasta Valmojado, para desde allí tomar la carretera que lleva a, tras siete u ocho kilómetros hasta esa localidad.
Por cierto, cuando se dice eso de siete u ocho, ¿por qué no se molesta uno en precisar más?
En mi caso no ha sido porque no sepa que son siete los kilómetros que separan ambas localidades, palabra de Google.
No, ha sido porque no puedo resistir la tentación de colocar esa “u” antes de la o: me parece elegante.
Lo primero, antes de llegar a Méntrida es hacerte acompañar mediante engaños y zalemas de las dos Maribeles mejores que conozcas y quedar con Milagros, ese portento de vida y energía lumbar, en la puerta de la Iglesia, rezando, que es lo apropiado en un lugar de culto, para que no haya más que una iglesia en el pueblo y no os vayáis cada uno a una distinta a la que han ido los otros.
Eso es lo que, afortunadamente, ocurre con este pueblo, que tiene sólo la interesante iglesia parroquial de San Sebastián, obra de transición del gótico al renacimiento con elementos que van desde el siglo XV al XVII. Consta de tres naves, con ábside semicircular en la principal, crucero y cuatro tramos. El acceso se produce por el lado sur a través de un arco carpanel con impostas de cordoncillo entre las que existe una decoración de bolas (gótico del siglo XV). La torre está a los pies del templo, es de planta cuadrada y de arquitectura renacentista del siglo XVI. En el interior destaca el retablo renacentista del altar mayor; los púlpitos y el órgano barroco. Todo ello según la Biblia de Internet: la Wikipedia.
Hay que traerla a colación porque cuando Maribel, como hace siempre en los lugares poblados que visitamos, fue a preguntar al ayuntamiento –concejalía de cultura-, la persona que atendía allí se extrañó que alguien se interesase por algún tipo de información de la localidad. Despachó el asunto remitiéndole a una web o directamente a Wikipedia.
.
Digo yo que, a lo mejor era conveniente para los propios del lugar que hubiese un medio para informar allí mismo, aunque solo fuese de lo que se dice en la red. Que en lo que se refiere al casco urbano es algo así: Tiene un interesante conjunto urbano, situado cubriendo unos pequeños cerros próximos a la vega del arroyo de Méntrida. El trazado es clásico de adaptación al terreno, encontrándose en situación dominante la iglesia parroquial. La Plaza Mayor es un espacio rectangular delimitado entre dos calles pasantes y dos cortinas de edificios en sus lados mayores y se encuentra ordenada adaptándose a los cuatro puntos cardinales.
Lo que no se dice en la web es que el día 22 de febrero de 2012, miércoles de ceniza y víspera de San Tejero, mártir, estaban allí un canal de televisión entrevistando a un cura con sotana.
Y diréis vosotros que ¿para qué os cuento eso?
Pues porque es lo que había. Y dime tú si en los tiempos que corren no es curioso que un cura lleve sotana o que en la puerta de la ermita de la Natividad aún sea visible la famosa cruz de los caídos por la patria. Debe ser para que no se pierda la memoria histórica de las pobres víctimas. Lo reprochable es que creo que en la nómina faltan muchos y es probable que sobre alguno.
Esta ermita de la que los hermanos de la cofradía de la Natividad orgullosos, muestran la noticia de la restauración del muro del campanillo, se encuentra a las afueras, en un lugar desde el que se puede divisar el valle del Alberche con la Peña de Cadalso y los montes que lo circundan, que muestran, impúdicos, las pústulas purulentas en forma de gigantescas cicatrices blanquecinas producidas por la voracidad de las máquinas destructoras de paisaje y de vida. Las máquinas que, movidas por manos necesitadas y alentadas por los que se llevan la parte del león, dejan para los carroñeros las entrañas de las buenas gentes que se les oponen.
¡Vaya mierda!
Como el día estaba radiante, andaba por allí el bueno de Saturnino. Un chaval de ochenta y tres confesados. Saturnino es de Valmojado, pero vive en Méntrida acompañado de “un matrimonio” que le cuida, por lo que contó, a su gusto; “no como antes, en la residencia”. Espero que a Maribelbel se le ocurriera robarle una foto con su estupendísima cámara, que justifique la lesión de cervicales que, sin duda, le producirá el acarreo impenitente de semejante mecanismo satánico de robar el alma de gentes y cosas.
Que hay que tener cuidado de lo que se hace cuando vas por el mundo, aunque estés lejos de tu casa, sobre todo si no quieres que se entere un vecino, lo sabía bien el primero que dijo eso de que el mundo es un pañuelo. Lo digo porque el tal Saturnino, que ya he dicho que era de Valmojado, conocía a Eugenio, el cobrador de “El Gato” , la empresa de transporte regular de pasajeros que cubría el servicio de Cadalso de los Vidrios con Madrid. Del susodicho Eugenio y de su parentela, larga por cierto, estuvieron charlando un buen rato Milagros y el de los ochenta y tres confesados. Por la charla, de la que Maribel quería retirarme con suavecitos tironcillos del brazo, nos enteramos de que el bueno del cobrador había estado a puntito de palmarla hacía unos pocos años a causa de una salmonelosis (este dato fue aportado por la Mila) y de que desde hace mucho viene padeciendo una afección dermatológica que le tiene agrietadas las palmas de las manos (dato aportado por Saturnino). Menos mal que el de Valmojado fue cobrador que no lechero, que si no, nos podríamos haber enterado de que bautizaba la leche con agua, limpísima, por supuesto. O de algo peor. Lo dicho: el mundo es un…
Lo mejor después de dar un paseo al sol de Méntrida es hacer indagaciones para hacerse con vinillo de la denominación de origen que lleva el mismo nombre del pueblo, pero que abarca los caldos de bastantes municipios de la comarca. Se trata de vinos rosados y tintos, elaborados a partir de uva garnacha, xirac y tempranillo.
Nuestras indagaciones, que no fueron muchas, nos llevaron, no a la cooperativa local, si no a la tienda que regenta Mónica, la esposa de un viticultor local de que dijo tener unas cincuenta hectáreas en cultivo para la producción de uva. Siendo, según ella, el mayor productor local. Nos informó de que: “llevamos la uva a la cooperativa de La Torre de Esteban hambrán, porque mi marido no quiere llevarla aquí”. Me tuve que contener para no tirarle de la lengua y así conocer la razón de la sinrazón que le lleva a uno a hacer kilómetros a lo tonto, como hacen los emigrantes, como hacen los exiliados o como hacen los peregrinos. Cada uno sabrá por qué.
De lo que no me contengo ahora es de relacionar los pueblos que se encuentran en la zona de producción de vinos con esta denominación de origen. Lo hago porque tienen bellos nombres que además a mi me evocan recuerdos con regusto a olor a la paja quemada de la lumbre de mi abuela Candelas y al cocido espeso que impregnaba los sentidos de aquel niño que bebía a escondidas el vino embocado que, por si no estaba suficientemente cristianizado por el bodeguero, la abuela se encargaba de aguar convenientemente para que durase más.
Los nombres de los pueblos en cuestión son:
Albarreal de tajo, Alcabón, Aldeaencabo, Almorox, Arcicollar, Barcience, Bargas, Burujón, Camarena, Camarenilla, Carmena, Carranque, Casar de escalona (el), Casarrubios del monte, Castillo de bayuela, Cebolla, Cerralbos (los), Chozas de canales, Domingo pérez, Escalona, Escalonilla, Fuensalida, Gerindote, Hormigos, Huecas, Lucillos, Malpica de tajo, Maqueda, Méntrida, Montearagón, Nombela, Novés, Otero, Paredes, Pelahustán, Portillo, Quismondo, Real de san vicente, Recas, Rielves, Santa cruz del retamar, Santa olalla, Toledo, Torre de esteban hambrán (la), Torrijos, Val de santo domingo, Valmojado, Ventas de retamosa (las), Villamiel, Viso (el), Yunclillos.
Así, por orden alfabético, para que no se pueda decir que el orden en que son citados, supone establecer una clasificación, ni prelación ni nada que sea destacar a uno sobre otro. Aunque ciertamente, de todos ellos el mejor, el más importante, el de gentes más nobles y esforzadas y con mucha diferencia con el resto sea Gerindote, el pueblo natal de mis padres.
Pues bien, Mónica, la bodeguera a la que le compramos el vino, parecía no darle importancia a que la denominación de origen llevase el nombre del pueblo de su marido. Todo el camino hasta Torrijos lo dediqué a pensar en ello y, como ves, todavía estoy pensando por qué será.
Torrijos es una importante localidad toledana que tiene varias cosas que merecieron nuestro interés. A saber:
Una terracita al sol donde nos regalamos unas cañitas que para qué contarte.
El restaurante que atiende Andrés, cerca de la Colegiata, y La colegiata misma.
La vieja estación del tren con su paso a nivel de la carretera de Gerindote, la antigua fábrica de vinagres Parras y todo lo demás lo dejamos para otra ocasión.
En la terraza soleada, nos interpeló un hombre solicitando la ayuda de las señoras para que le socorriesen, Como Maribel se ofreciera a acompañarle al interior del bar y que allí eligiese un bocadillo, él argumentó que lo que necesitaba eran cinco euros para comprar en la farmacia leche para dar de comer a su hijita, dando a entender que no pedía para él, que “antes era dar de comer a su hijita”, No sabía el hombre que Maribel es persona caritativa en el mejor sentido civil de la palabra, resuelta y de recursos que sin dudar, se ofreció para acompañarle a la farmacia y allí hacerse cargo del pago de la leche.
Ninguno quedamos satisfechos con el resultado del encuentro porque, tras el triste “no señora, muchas gracias, No hace falta” que concluyó la conversación, el que pedía se alejó hacia su adicción, la que fuese y nosotros nos quedamos al sol, con la cervecita mas calentorra y un poco amarga. Además no creo que sea probable que ese pobre hombre encuentre solución a su problema. Pero si hay algún lugar debe ser por Torrijos o los alrededores, me explico:
Es que en Torrijos, desde siempre, ha habido personas caritativas como Teresa Enríquez de Alvarado que era hija ilegítima del Almirante de Castilla y amiga de Isabel la Católica. Devota del Santísimo Sacramento, se dedicó a su exaltación durante los años de retiro en Torrijos una vez fallecido su marido Gutierre de Cárdenas. A ella se debe la fundación de la Hermandad del Santísimo Sacramento de Torrijos, la cual fue la primera de las de España. También se le debe la construcción de la colegiata de Torrijos en honor del Santísimo Sacramento, así como la fundación del convento de la Concepción, tanto en Torrijos como en otras poblaciones.
Una de las mujeres que estaban arreglando el interior de la Colegiata, nos dijo que el cuerpo incorrupto de esa señora (¿) se encontraba disponible para ser visitado en el propio convento.
En el artículo que a ella dedica la Wikipedia en español, se dice que:
“…Debe destacarse la labor humanitaria que realizó, junto a Isabel la Católica en la guerra de la conquista de Granada, pues se encargaba de atender a los heridos, ayudándoles a soportar los dolores y atendiéndoles en todo momento. A estas dos mujeres se debió la asistencia a los soldados que habían quedado inválidos. Tal vez por esta circunstancia Teresa Enríquez se interesó tanto por los enfermos y necesitados. Nunca dejó a nadie sin darle alimento, y era proverbial su generosidad y esplendidez para los necesitados, pues todos los días ella misma atendía a los pobres, dándoles de comer, por lo que a Torrijos acudían gentes de todas partes para obtener una limosna, trabajo o comida…...”
Quien sabe si hubiese podido socorrer ella al necesitado que nos vino a pedir ayuda a nosotros, pensando, quizás que éramos otra cosa.
Pero en el lugar de Torrijos donde permanecimos más tiempo fue en el comedor que atendía Andrés, un señor muy espabilado en su oficio de fondista.
No os voy a contar lo que comimos, ni lo que bebimos, ni lo que nos costó, ni siquiera lo fuerte del olor del venado cuando se guisa, ni como se hace la carcamusa, ni a que sabía el arroz caldoso con pollo, ni lo suave de la menestra de verduras, ni el saladillo apetitoso de las patatas que acompañaban el entrecot, ni lo tierno que estaba el conejo, ni el colorido de la ensaladilla rusa, ni que se acabó la gaseosa con la que mejoramos el vino tinto que nos pusieron, ni mucho menos que la crema catalana no estaba quemada, ni que la torrija era uno de los postres, ni que, gracias a los cafés, pudimos continuar sin echar la siesta, ni tampoco que éramos los únicos comensales en ese comedor que olía fuerte.
Lo único que os podremos aclarar es que esa noche no nos hizo falta cenar. Todo por menos de diez euros y un almax por barba.
Baste lo que sigue para expresaros uno de los mayores gozos del viaje, después del de disfrutar de la compaña del viaje:
Que alegría la que me proporcionó con la suya al verme, la prima Magdalena y que tristeza sentí al no sentir nada ante las ruinas de lo que fue la casa de mi abuela. Que dulce nostalgia la de recordar las tertulias nocturnas de los veranos con los chascarrillos del tío Luciano y las “galopadas a lomos” de la borrica del tío José para repartir las sandías a la familia… Y la lluvia de imágenes, olores, sabores, sonidos, rostros, sensaciones… que en poco rato se me presentaron con la fuerza que tiene la evocación de los rescoldos de felicidad casi inventada que anidan, rellenándolos, en los huecos del alma.
Alegría, tristeza, nostalgia, felicidad, evocación, compañía, relación, vivir,… disfrutar, reír a carcajadas las ocurrencias, escuchar las carcajadas de los que te acompañan y al final de todo,…
Ser el único del grupo que se compró unos zapatos en Fuensalida.
De este pueblo, si queréis saber algo más de que parece un parque temático dedicado al calzado, tendréis que ir vosotros o consultar en Google o esperar que yo vuelva y tenga ganas de escribir la crónica. No nos dio tiempo a nada más que ver zapatos.
Increíble, el único varón del grupo fue el único que se volvió a casa con zapatos nuevos.
Más feliz que un niño con …
Debe ser porque también soy de Gerindote, el mejor pueblo del mundo. O porque tengo la suerte de estar siempre excelentemente acompañado. O por ambas cosas.
Luego, el recorrido, las actividades, las visitas, son casi lo de menos.
Méntrida es un pueblo de la provincia de Toledo bastante cerca de Madrid. Se puede llegar fácilmente en coche por la carretera de Extremadura, hasta Valmojado, para desde allí tomar la carretera que lleva a, tras siete u ocho kilómetros hasta esa localidad.
Por cierto, cuando se dice eso de siete u ocho, ¿por qué no se molesta uno en precisar más?
En mi caso no ha sido porque no sepa que son siete los kilómetros que separan ambas localidades, palabra de Google.
No, ha sido porque no puedo resistir la tentación de colocar esa “u” antes de la o: me parece elegante.
Lo primero, antes de llegar a Méntrida es hacerte acompañar mediante engaños y zalemas de las dos Maribeles mejores que conozcas y quedar con Milagros, ese portento de vida y energía lumbar, en la puerta de la Iglesia, rezando, que es lo apropiado en un lugar de culto, para que no haya más que una iglesia en el pueblo y no os vayáis cada uno a una distinta a la que han ido los otros.
Eso es lo que, afortunadamente, ocurre con este pueblo, que tiene sólo la interesante iglesia parroquial de San Sebastián, obra de transición del gótico al renacimiento con elementos que van desde el siglo XV al XVII. Consta de tres naves, con ábside semicircular en la principal, crucero y cuatro tramos. El acceso se produce por el lado sur a través de un arco carpanel con impostas de cordoncillo entre las que existe una decoración de bolas (gótico del siglo XV). La torre está a los pies del templo, es de planta cuadrada y de arquitectura renacentista del siglo XVI. En el interior destaca el retablo renacentista del altar mayor; los púlpitos y el órgano barroco. Todo ello según la Biblia de Internet: la Wikipedia.
Hay que traerla a colación porque cuando Maribel, como hace siempre en los lugares poblados que visitamos, fue a preguntar al ayuntamiento –concejalía de cultura-, la persona que atendía allí se extrañó que alguien se interesase por algún tipo de información de la localidad. Despachó el asunto remitiéndole a una web o directamente a Wikipedia.
.
Digo yo que, a lo mejor era conveniente para los propios del lugar que hubiese un medio para informar allí mismo, aunque solo fuese de lo que se dice en la red. Que en lo que se refiere al casco urbano es algo así: Tiene un interesante conjunto urbano, situado cubriendo unos pequeños cerros próximos a la vega del arroyo de Méntrida. El trazado es clásico de adaptación al terreno, encontrándose en situación dominante la iglesia parroquial. La Plaza Mayor es un espacio rectangular delimitado entre dos calles pasantes y dos cortinas de edificios en sus lados mayores y se encuentra ordenada adaptándose a los cuatro puntos cardinales.
Lo que no se dice en la web es que el día 22 de febrero de 2012, miércoles de ceniza y víspera de San Tejero, mártir, estaban allí un canal de televisión entrevistando a un cura con sotana.
Y diréis vosotros que ¿para qué os cuento eso?
Pues porque es lo que había. Y dime tú si en los tiempos que corren no es curioso que un cura lleve sotana o que en la puerta de la ermita de la Natividad aún sea visible la famosa cruz de los caídos por la patria. Debe ser para que no se pierda la memoria histórica de las pobres víctimas. Lo reprochable es que creo que en la nómina faltan muchos y es probable que sobre alguno.
Esta ermita de la que los hermanos de la cofradía de la Natividad orgullosos, muestran la noticia de la restauración del muro del campanillo, se encuentra a las afueras, en un lugar desde el que se puede divisar el valle del Alberche con la Peña de Cadalso y los montes que lo circundan, que muestran, impúdicos, las pústulas purulentas en forma de gigantescas cicatrices blanquecinas producidas por la voracidad de las máquinas destructoras de paisaje y de vida. Las máquinas que, movidas por manos necesitadas y alentadas por los que se llevan la parte del león, dejan para los carroñeros las entrañas de las buenas gentes que se les oponen.
¡Vaya mierda!
Como el día estaba radiante, andaba por allí el bueno de Saturnino. Un chaval de ochenta y tres confesados. Saturnino es de Valmojado, pero vive en Méntrida acompañado de “un matrimonio” que le cuida, por lo que contó, a su gusto; “no como antes, en la residencia”. Espero que a Maribelbel se le ocurriera robarle una foto con su estupendísima cámara, que justifique la lesión de cervicales que, sin duda, le producirá el acarreo impenitente de semejante mecanismo satánico de robar el alma de gentes y cosas.
Que hay que tener cuidado de lo que se hace cuando vas por el mundo, aunque estés lejos de tu casa, sobre todo si no quieres que se entere un vecino, lo sabía bien el primero que dijo eso de que el mundo es un pañuelo. Lo digo porque el tal Saturnino, que ya he dicho que era de Valmojado, conocía a Eugenio, el cobrador de “El Gato” , la empresa de transporte regular de pasajeros que cubría el servicio de Cadalso de los Vidrios con Madrid. Del susodicho Eugenio y de su parentela, larga por cierto, estuvieron charlando un buen rato Milagros y el de los ochenta y tres confesados. Por la charla, de la que Maribel quería retirarme con suavecitos tironcillos del brazo, nos enteramos de que el bueno del cobrador había estado a puntito de palmarla hacía unos pocos años a causa de una salmonelosis (este dato fue aportado por la Mila) y de que desde hace mucho viene padeciendo una afección dermatológica que le tiene agrietadas las palmas de las manos (dato aportado por Saturnino). Menos mal que el de Valmojado fue cobrador que no lechero, que si no, nos podríamos haber enterado de que bautizaba la leche con agua, limpísima, por supuesto. O de algo peor. Lo dicho: el mundo es un…
Lo mejor después de dar un paseo al sol de Méntrida es hacer indagaciones para hacerse con vinillo de la denominación de origen que lleva el mismo nombre del pueblo, pero que abarca los caldos de bastantes municipios de la comarca. Se trata de vinos rosados y tintos, elaborados a partir de uva garnacha, xirac y tempranillo.
Nuestras indagaciones, que no fueron muchas, nos llevaron, no a la cooperativa local, si no a la tienda que regenta Mónica, la esposa de un viticultor local de que dijo tener unas cincuenta hectáreas en cultivo para la producción de uva. Siendo, según ella, el mayor productor local. Nos informó de que: “llevamos la uva a la cooperativa de La Torre de Esteban hambrán, porque mi marido no quiere llevarla aquí”. Me tuve que contener para no tirarle de la lengua y así conocer la razón de la sinrazón que le lleva a uno a hacer kilómetros a lo tonto, como hacen los emigrantes, como hacen los exiliados o como hacen los peregrinos. Cada uno sabrá por qué.
De lo que no me contengo ahora es de relacionar los pueblos que se encuentran en la zona de producción de vinos con esta denominación de origen. Lo hago porque tienen bellos nombres que además a mi me evocan recuerdos con regusto a olor a la paja quemada de la lumbre de mi abuela Candelas y al cocido espeso que impregnaba los sentidos de aquel niño que bebía a escondidas el vino embocado que, por si no estaba suficientemente cristianizado por el bodeguero, la abuela se encargaba de aguar convenientemente para que durase más.
Los nombres de los pueblos en cuestión son:
Albarreal de tajo, Alcabón, Aldeaencabo, Almorox, Arcicollar, Barcience, Bargas, Burujón, Camarena, Camarenilla, Carmena, Carranque, Casar de escalona (el), Casarrubios del monte, Castillo de bayuela, Cebolla, Cerralbos (los), Chozas de canales, Domingo pérez, Escalona, Escalonilla, Fuensalida, Gerindote, Hormigos, Huecas, Lucillos, Malpica de tajo, Maqueda, Méntrida, Montearagón, Nombela, Novés, Otero, Paredes, Pelahustán, Portillo, Quismondo, Real de san vicente, Recas, Rielves, Santa cruz del retamar, Santa olalla, Toledo, Torre de esteban hambrán (la), Torrijos, Val de santo domingo, Valmojado, Ventas de retamosa (las), Villamiel, Viso (el), Yunclillos.
Así, por orden alfabético, para que no se pueda decir que el orden en que son citados, supone establecer una clasificación, ni prelación ni nada que sea destacar a uno sobre otro. Aunque ciertamente, de todos ellos el mejor, el más importante, el de gentes más nobles y esforzadas y con mucha diferencia con el resto sea Gerindote, el pueblo natal de mis padres.
Pues bien, Mónica, la bodeguera a la que le compramos el vino, parecía no darle importancia a que la denominación de origen llevase el nombre del pueblo de su marido. Todo el camino hasta Torrijos lo dediqué a pensar en ello y, como ves, todavía estoy pensando por qué será.
Torrijos es una importante localidad toledana que tiene varias cosas que merecieron nuestro interés. A saber:
Una terracita al sol donde nos regalamos unas cañitas que para qué contarte.
El restaurante que atiende Andrés, cerca de la Colegiata, y La colegiata misma.
La vieja estación del tren con su paso a nivel de la carretera de Gerindote, la antigua fábrica de vinagres Parras y todo lo demás lo dejamos para otra ocasión.
En la terraza soleada, nos interpeló un hombre solicitando la ayuda de las señoras para que le socorriesen, Como Maribel se ofreciera a acompañarle al interior del bar y que allí eligiese un bocadillo, él argumentó que lo que necesitaba eran cinco euros para comprar en la farmacia leche para dar de comer a su hijita, dando a entender que no pedía para él, que “antes era dar de comer a su hijita”, No sabía el hombre que Maribel es persona caritativa en el mejor sentido civil de la palabra, resuelta y de recursos que sin dudar, se ofreció para acompañarle a la farmacia y allí hacerse cargo del pago de la leche.
Ninguno quedamos satisfechos con el resultado del encuentro porque, tras el triste “no señora, muchas gracias, No hace falta” que concluyó la conversación, el que pedía se alejó hacia su adicción, la que fuese y nosotros nos quedamos al sol, con la cervecita mas calentorra y un poco amarga. Además no creo que sea probable que ese pobre hombre encuentre solución a su problema. Pero si hay algún lugar debe ser por Torrijos o los alrededores, me explico:
Es que en Torrijos, desde siempre, ha habido personas caritativas como Teresa Enríquez de Alvarado que era hija ilegítima del Almirante de Castilla y amiga de Isabel la Católica. Devota del Santísimo Sacramento, se dedicó a su exaltación durante los años de retiro en Torrijos una vez fallecido su marido Gutierre de Cárdenas. A ella se debe la fundación de la Hermandad del Santísimo Sacramento de Torrijos, la cual fue la primera de las de España. También se le debe la construcción de la colegiata de Torrijos en honor del Santísimo Sacramento, así como la fundación del convento de la Concepción, tanto en Torrijos como en otras poblaciones.
Una de las mujeres que estaban arreglando el interior de la Colegiata, nos dijo que el cuerpo incorrupto de esa señora (¿) se encontraba disponible para ser visitado en el propio convento.
En el artículo que a ella dedica la Wikipedia en español, se dice que:
“…Debe destacarse la labor humanitaria que realizó, junto a Isabel la Católica en la guerra de la conquista de Granada, pues se encargaba de atender a los heridos, ayudándoles a soportar los dolores y atendiéndoles en todo momento. A estas dos mujeres se debió la asistencia a los soldados que habían quedado inválidos. Tal vez por esta circunstancia Teresa Enríquez se interesó tanto por los enfermos y necesitados. Nunca dejó a nadie sin darle alimento, y era proverbial su generosidad y esplendidez para los necesitados, pues todos los días ella misma atendía a los pobres, dándoles de comer, por lo que a Torrijos acudían gentes de todas partes para obtener una limosna, trabajo o comida…...”
Quien sabe si hubiese podido socorrer ella al necesitado que nos vino a pedir ayuda a nosotros, pensando, quizás que éramos otra cosa.
Pero en el lugar de Torrijos donde permanecimos más tiempo fue en el comedor que atendía Andrés, un señor muy espabilado en su oficio de fondista.
No os voy a contar lo que comimos, ni lo que bebimos, ni lo que nos costó, ni siquiera lo fuerte del olor del venado cuando se guisa, ni como se hace la carcamusa, ni a que sabía el arroz caldoso con pollo, ni lo suave de la menestra de verduras, ni el saladillo apetitoso de las patatas que acompañaban el entrecot, ni lo tierno que estaba el conejo, ni el colorido de la ensaladilla rusa, ni que se acabó la gaseosa con la que mejoramos el vino tinto que nos pusieron, ni mucho menos que la crema catalana no estaba quemada, ni que la torrija era uno de los postres, ni que, gracias a los cafés, pudimos continuar sin echar la siesta, ni tampoco que éramos los únicos comensales en ese comedor que olía fuerte.
Lo único que os podremos aclarar es que esa noche no nos hizo falta cenar. Todo por menos de diez euros y un almax por barba.
Baste lo que sigue para expresaros uno de los mayores gozos del viaje, después del de disfrutar de la compaña del viaje:
Que alegría la que me proporcionó con la suya al verme, la prima Magdalena y que tristeza sentí al no sentir nada ante las ruinas de lo que fue la casa de mi abuela. Que dulce nostalgia la de recordar las tertulias nocturnas de los veranos con los chascarrillos del tío Luciano y las “galopadas a lomos” de la borrica del tío José para repartir las sandías a la familia… Y la lluvia de imágenes, olores, sabores, sonidos, rostros, sensaciones… que en poco rato se me presentaron con la fuerza que tiene la evocación de los rescoldos de felicidad casi inventada que anidan, rellenándolos, en los huecos del alma.
Alegría, tristeza, nostalgia, felicidad, evocación, compañía, relación, vivir,… disfrutar, reír a carcajadas las ocurrencias, escuchar las carcajadas de los que te acompañan y al final de todo,…
Ser el único del grupo que se compró unos zapatos en Fuensalida.
De este pueblo, si queréis saber algo más de que parece un parque temático dedicado al calzado, tendréis que ir vosotros o consultar en Google o esperar que yo vuelva y tenga ganas de escribir la crónica. No nos dio tiempo a nada más que ver zapatos.
Increíble, el único varón del grupo fue el único que se volvió a casa con zapatos nuevos.
Más feliz que un niño con …
Debe ser porque también soy de Gerindote, el mejor pueblo del mundo. O porque tengo la suerte de estar siempre excelentemente acompañado. O por ambas cosas.
jueves, 23 de febrero de 2012
Todos al saco y... el saco, al suelo.
“Todos al saco… y el saco al suelo.”
Este es un dicho que he oído en Friera, para hacer referencia a aquellas ocasiones en las que un grupo de personas se ponen a la vez a realizar alguna acción y por precipitación, falta de coordinación o, simplemente torpeza o ignorancia, acaban causando un estropicio.
Pues bien, estaba yo un día en la parada del autobús, el 27, a la puerta de la Biblioteca Nacional, en el Paseo del Prado. Me encontraba un poco inquieto porque no sabía si había alguna persona esperando para poder preguntarle por mi autobús. A esto había que añadir la incertidumbre del aprendiz en las lides del desplazamiento a ciegas y en solitario.
Me decidí a preguntar en voz alta.
- - … (Sólo ruido de tráfico).
No había nadie más en la parada.
Oigo un autobús que se acerca, que abre las puertas delante de mí y, entonces aprovecho para preguntar al interior:
- ¿Este autobús, es el 27?
- - Sí, sí, pero tiene que entrar por la puerta de delante. Contestó algún pasajero
- Allá que voy, cuando el autobusero, que ha debido de pensar otra cosa, arranca y se larga, dejándome en tierra.
Algo malhumorado, pero resignado, me vuelvo al lugar de espera y compruebo que estaba en el sitio marcado para ello, Pero el autobús debió pararse algo más allá de lo debido. Me dispongo a sacar del bolso la carpetilla que llevo para estas ocasiones, que es muy útil, pero algo engorrosa cuando la tienes que manejar al mismo tiempo que el billete, el bastón y demás impedimenta y, sin haberla preparado de antemano. Es como cuando aprendes a conducir: al principio te sobra todo, los pedales, los retrovisores, la palanca de cambio, los intermitentes, los peatones y el resto de coches.
En estas, se acercan voces de un grupo de personas, cuatro o cinco, hombres y mujeres, que hablaban de cosas de trabajo.
- ¡Oiga, por favor! ¿Podría alguien avisarme cuando llegue el 27?
- No se preocupe, nosotros vamos a subir en ese autobús.
- ¡Ah, gracias! . –suspiro, aliviado.
- Todos se callan y se instala un silencio tenso. Mal presagio.
- Esto suele ocurrir a veces, cuando la gente se percata, de improviso de mi presencia.
- Me advierte una voz por mi derecha que ya viene el autobús.
- Me agarra una mano el brazo izquierdo y noto otra mano que se me posa en el hombro izquierdo, y otra más que me toma por el codo derecho, levantándome del suelo la contera del bastón.
- Trato, en vano, de zafarme de tanta garra, pero el autobús ha llegado y, ya están entre todos empujándome hacia delante y aupándome para que suba hacia arriba,
- Yo no acierto a decir nada para que cese el torbellinoy dejo que me golpeen contra una de las barras verticales, eso sí, con un ¡Uy, perdón! Que se me clavó en el mismo sitio de la sien que la barra en cuestión...
- Cuando me salió de la rabia interior un bufido, las cosas volvieron a la normalidad:
- Yo saqué el billete, tantee para encontrar el cancelador, me fui a buscar un asiento, y aún tuve que escuchar: una de esas cosas que se dicen como en voz baja, pero con intención de reñir y corregir, pero lo único que hacen es molestar: ¡Vaya humos. Tenga. se le ha caído esto. (la carpetilla de los números de autobús)!
- Me di por aludido pero me contuve pensando: Todos al saco, y el saco, al suelo.
- La verdad es que sí, me quedé un poco por los suelos. Creo que hasta una lagrimilla intentó asomarme tímidamente, pero me la tragué orgulloso y altivo.
- El resto del trayecto hasta Plaza de Castilla lo pasé meditando. No me dio rabia por que la gente, en su ánimo de ayudar, me hubiese provocado un daño. Tampoco, por el coscorrón: al fin y al cabo, uno de tantos.
- La rabia era contra mí mismo, porque llevaba en mi bolso la carpetilla esa que tiene los números para indicar a los conductores cuál es el que tú esperas. La rabia era porque yo mismo podía haber evitado el daño propio y el que, sin duda, su propia torpeza ocasionó a los bienintencionados torpes de la parada.
Pero, así es la vida y así hay que tomarla.
La lección quedó aprendida para mí, Aunque a los otros protagonistas y los espectadores la experiencia les debió servir sólo para reafirmar alguno de sus prejuicios sobre el carácter de los ciegos.
No lo sé, No se lo pregunté
Todos al saco, yo incluido y… el saco, o sea, yo por los suelos.
Este es un dicho que he oído en Friera, para hacer referencia a aquellas ocasiones en las que un grupo de personas se ponen a la vez a realizar alguna acción y por precipitación, falta de coordinación o, simplemente torpeza o ignorancia, acaban causando un estropicio.
Pues bien, estaba yo un día en la parada del autobús, el 27, a la puerta de la Biblioteca Nacional, en el Paseo del Prado. Me encontraba un poco inquieto porque no sabía si había alguna persona esperando para poder preguntarle por mi autobús. A esto había que añadir la incertidumbre del aprendiz en las lides del desplazamiento a ciegas y en solitario.
Me decidí a preguntar en voz alta.
- - … (Sólo ruido de tráfico).
No había nadie más en la parada.
Oigo un autobús que se acerca, que abre las puertas delante de mí y, entonces aprovecho para preguntar al interior:
- ¿Este autobús, es el 27?
- - Sí, sí, pero tiene que entrar por la puerta de delante. Contestó algún pasajero
- Allá que voy, cuando el autobusero, que ha debido de pensar otra cosa, arranca y se larga, dejándome en tierra.
Algo malhumorado, pero resignado, me vuelvo al lugar de espera y compruebo que estaba en el sitio marcado para ello, Pero el autobús debió pararse algo más allá de lo debido. Me dispongo a sacar del bolso la carpetilla que llevo para estas ocasiones, que es muy útil, pero algo engorrosa cuando la tienes que manejar al mismo tiempo que el billete, el bastón y demás impedimenta y, sin haberla preparado de antemano. Es como cuando aprendes a conducir: al principio te sobra todo, los pedales, los retrovisores, la palanca de cambio, los intermitentes, los peatones y el resto de coches.
En estas, se acercan voces de un grupo de personas, cuatro o cinco, hombres y mujeres, que hablaban de cosas de trabajo.
- ¡Oiga, por favor! ¿Podría alguien avisarme cuando llegue el 27?
- No se preocupe, nosotros vamos a subir en ese autobús.
- ¡Ah, gracias! . –suspiro, aliviado.
- Todos se callan y se instala un silencio tenso. Mal presagio.
- Esto suele ocurrir a veces, cuando la gente se percata, de improviso de mi presencia.
- Me advierte una voz por mi derecha que ya viene el autobús.
- Me agarra una mano el brazo izquierdo y noto otra mano que se me posa en el hombro izquierdo, y otra más que me toma por el codo derecho, levantándome del suelo la contera del bastón.
- Trato, en vano, de zafarme de tanta garra, pero el autobús ha llegado y, ya están entre todos empujándome hacia delante y aupándome para que suba hacia arriba,
- Yo no acierto a decir nada para que cese el torbellinoy dejo que me golpeen contra una de las barras verticales, eso sí, con un ¡Uy, perdón! Que se me clavó en el mismo sitio de la sien que la barra en cuestión...
- Cuando me salió de la rabia interior un bufido, las cosas volvieron a la normalidad:
- Yo saqué el billete, tantee para encontrar el cancelador, me fui a buscar un asiento, y aún tuve que escuchar: una de esas cosas que se dicen como en voz baja, pero con intención de reñir y corregir, pero lo único que hacen es molestar: ¡Vaya humos. Tenga. se le ha caído esto. (la carpetilla de los números de autobús)!
- Me di por aludido pero me contuve pensando: Todos al saco, y el saco, al suelo.
- La verdad es que sí, me quedé un poco por los suelos. Creo que hasta una lagrimilla intentó asomarme tímidamente, pero me la tragué orgulloso y altivo.
- El resto del trayecto hasta Plaza de Castilla lo pasé meditando. No me dio rabia por que la gente, en su ánimo de ayudar, me hubiese provocado un daño. Tampoco, por el coscorrón: al fin y al cabo, uno de tantos.
- La rabia era contra mí mismo, porque llevaba en mi bolso la carpetilla esa que tiene los números para indicar a los conductores cuál es el que tú esperas. La rabia era porque yo mismo podía haber evitado el daño propio y el que, sin duda, su propia torpeza ocasionó a los bienintencionados torpes de la parada.
Pero, así es la vida y así hay que tomarla.
La lección quedó aprendida para mí, Aunque a los otros protagonistas y los espectadores la experiencia les debió servir sólo para reafirmar alguno de sus prejuicios sobre el carácter de los ciegos.
No lo sé, No se lo pregunté
Todos al saco, yo incluido y… el saco, o sea, yo por los suelos.
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