LA VIDA SIN PRISA. TIC-TAC. TIC-TAC...

La vida es un tic-tac que se puede llenar con una redonda, o con dos blancas, o con cuatro... Todo estará bien siempre que sea con algo que merezca la pena y ... sin prisa.

viernes, 7 de julio de 2017

Yo no sufro

Hay que ver qué cosas tienen mis amigos. No hay quien los aguante cuando se ponen a competir para saber cuál de todos ellos ha sufrido más. Me explico: Ayer, como de costumbre cuando hace bueno, nos reunimos a la sombra del árbol de la plaza para dejar pasar el tiempo mientras criticamos a las mujeres en general y a las propias, en particular. Nuestra generación no ha dejado de ser machista, pero nosotros no lo somos... Tampoco somos racistas, ni nada de todas esas cosas que están tan mal vistas. Pero vamos al tema. Pues bien, empezó Luis diciendo que no había podido venir desde hacía varios meses porque le habían tenido que poner siete muelles de esos que ponen ahora en las coronarias para desatascarlas. Que era una cosa como de ciencia ficción. Que lo hacen sin necesidad de operar abriendo el pecho. Que lo hacen metiendo globitos por un cortecito que te hacen en la muñeca, que inflan las arterias obstruidas y colocan luego los muelles que las mantienen abiertas. Al procedimiento ese le llaman cateterismo y que se lo habían hecho en dos veces y que el cardiólogo le había dicho que se había librado de una buena porque tenía bastante taponadas las coronarias y que ya hablaríamos del arreglo de la válvula de la aorta que está calcificada... Aquí comenzó la competición porque Alfredo, harto de lamentos ajenos, decidió comenzar los suyos. - Pues eso no es nada. A mí, me han quitado un tumor bastante chungo de la vejiga, con la consiguiente "quimio" y cistoscopias en quirófano cada 3 meses. Con sus consultas, sus citologías, analíticas, ecografías, uro tac y demás mandangas que me tienen cada dos por tres yendo al hospital. En este punto, Alberto no pudo más e interrumpió dando muestras de no haberse enterado de la gravedad de lo que le contaban Luis y Alfredo. Lo cierto de estas conversaciones es que nadie escucha con atención lo que le dicen. Más bien, cada cual está esperando un hueco para meter su baza. - Yo sí que estoy jodido de las piernas, desde que me pusieron la prótesis en la cadera derecha, no dejo de tener molestias y, lo malo es que la otra cadera también me duele, sobre todo cada vez que doy una mala pisada. Y todo a consecuencia del efecto de los corticoides que me tuve que tomar a mansalva y que me produjeron la necrosis de la cabeza del fémur. Por cierto que llevo mal lo de las revisiones y hace ya tres o cuatro años que tenía que haberme hecho una revisión anual. Fede intervino a cuenta de lo de no hacerse las revisiones periódicas. - Yo, que como sabéis tuve una perforación de intestino que me tuvo con una colostomía casi un año, antes de que me hiciesen la reconstrucción del colon, llevo casi toda la vida sin hacer revisiones, bueno, miento, me hicieron una colonoscopia hace un par de años y creo que no voy a dudar si me mandan hacer otra. - Pues yo -dijo Lorenzo- sólo me he hecho una gastroscopia para revisar la operación de las úlceras sangrantes del estómago y, desde luego, que no vuelvo, porque es una cosa desagradabilísima. - Para desagradable - intervino ahora Pablo -la humillación de cuando me hicieron la vasectomía. Imaginaos la escena de una sala de curas algo cutre en la que estaba yo, de pie, con los pantalones y calzoncillos bajados hasta los zapatos y el médico sentado en un taburete diciéndome que no me quejase que ya me había puesto anestesia. Menos mal que la enfermera le riñó por su desconsideración, diciéndole que ya le gustaría que se lo hiciesen a él: a ver si se quejaba o no. Enrique, que había escuchado atentamente, sin intervenir, nos volvió a repetir por enésima vez aquello de que un técnico de rayos le tuvo desnudo, de pie, sujetando con una mano la bolsa de orina que colgaba de su uretra y, con la otra mano, se agarraba, para no caerse, al palo con ruedas del que pendía el suero que le goteaba por la vía central de su cuello. Todo ello mientras le temblaban las piernas de fiebre y debilidad. Que se había tirado mucho tiempo en la UVI con alucinaciones incluidas. Y que no se le ocurrió otra cosa al técnico de marras que preguntarle si podía levantarse solo de la cama... Y, él que sabía, si venía de verse a sí mismo en la cama. Pero verse literalmente. Flotando por la UVI y viéndolo todo desde el techo. - Para alucinaciones, dijo Manuel - las que yo tuve cuando me dio ese ataque, o lo que fuera de estrés, que me entró una especie de manía persecutoria en la que confundía la realidad con los sueños y con delirios y alucinaciones. Que menos mal que me dio por desnudarme y meterme en la cama sin hacer nada hasta que viniesen a buscarme mis familiares. No sé qué hubiese ocurrido... Tampoco fue fácil la recuperación de la razón y del sueño... El dolor físico produce sufrimiento, pero el miedo, la ansiedad, el pensar que te estás volviendo loco, eso es muy, muy duro. Al oír que algo era muy, muy duro, Rober, que se había mantenido al margen de quejas, nos explicó que la vez que más desamparo sufrió, fue cuando ningún neurocirujano quería hacerse cargo de la operación para biopsiar un posible tumor que tenía y, aún tiene en su cabeza. Esa sensación de estar desahuciado, sin alternativa, ni siquiera para hacer un diagnóstico de lo que te pasa, esa sensación produce mucho sufrimiento. Más sufrimiento que la craneotomía que le hicieron, perforándole el cráneo para obtener una muestra del tumor. El saber que no era algo maligno, supuso un alivio que permitió sobrellevar el tratamiento y sus consecuencias posteriores, porque le permitió aguantar hasta que le hicieron la cirugía gamma-knife. Evaristo no aguantó las palabrejas y cortó el relato, interrumpiendo para decir que ya estaba bien, que se quejaban todos de vicio, que no sabían lo que era sufrir, que él sí que lo sabía bien desde que se había quedado ciego. Que sabían todos ellos de miedos, cuando cualquier ruido de la calle te intranquiliza, cualquier puerta a medio cerrar te abre una brecha en la cabeza, cuando la compasión de la gente se te clava en el alma... cuando la amargura te estrangula corazón y mente, cosa que te hace revolverte contra las personas que más te quieren y mejor cuidan de ti. Cuando dudas de si serás capaz de seguir teniendo ganas de vivir... cuando notas que te va faltando el coraje y te da miedo el abandonar, dejarte llevar y acomodarte... La cosa se estaba poniendo grave, no por las lágrimas que resbalaban por debajo de las gafas oscuras de Evaristo, sino porque nadie se atrevió a decir nada y, a veces un silencio tenso es como un cuchillo. Menos mal que se me ocurrió una chorrada para aliviar la tensión. - Pues, yo no os lo he contado nunca, pero a mí me ha pasado todo lo que habéis contado y, no sufro, porque procuro dedicar el tiempo que me dejan libre las enfermedades para mirar a las chicas guapas que hay por todo el mundo adelante, a probar de todas las comidas que me ofrecen, a contemplar todos los paisajes y leer todos los libros que soy capaz y, sobre todo, a estar con mi familia y mis amigos todo el tiempo posible. Una carcajada general se adueñó de la sombra del árbol de la plaza: Todos sabían que a mí nunca me había pasado nada más grave que algún dolor de muelas... Gufy, mi perro, que dormitaba a mis pies, se sobresaltó con la carcajada, se levantó, se desperezó sacudiéndose y me miró como queriéndome decir "Anda, que siempre estás con lo mismo. Vamos a casa que ya es hora de que dejes a esos quejicas".

domingo, 25 de junio de 2017

Carlina.

Se despidió de nosotros poco a poco, pero muy deprisa. Desde que falleció Francisco, parecía haberse quedado sin su ocupación principal y sin su apoyo más firme. Ni los cuidados solícitos de sus hijos, ni el refuerzo social de vecinos, amigos y familiares, sirvieron de freno a su paulatino y constante deterioro. La vida continuó inexorable hacia su lógico final: la extinción. Yo, que intuía, como todos, lo que estaba ocurriendo, opté por despedirme de ella hace algún tiempo, cuando aún parecía reconocerme y sonreírme de esa manera especial con la que me trataba. Desde siempre, pero más, si cabe, desde que ando bastoneando por la vida. Me despedí en silencio tomándole la mano y apretándosela sin que me devolviese ningún gesto. Esto me apenó mucho porque, como en tantas ocasiones, no atinas a agradecer a las personas buenas el bien que te hacen. Y es que Carlina ha sido una persona buena que me ha hecho mucho bien. Ahora me toca reconocer mi deuda y pagarla haciendo explícito lo siguiente: Además de otras muchas cosas de mérito, que no voy a enumerar aquí, Carlina, de manera muy generosa se ocupó de cuidar y visitar a Genoveva, tratándola siempre con respeto y solicitud, a pesar de las incomodidades que le pudiera ocasionar. Más allá incluso de lo que un buen hijo viene obligado para con sus padres. Ese “Hola, primo” que me dedicaba cada vez que me veía y que acompañaba con besos y ternura en la mirada, me conmovían profundamente y me hacían querer visitarla y obsequiarla y devolverme la fe en las personas, que otros se encargaban de quitarme. Me hacía tener buenos sentimientos y me hacía sentir como si yo fuese buena persona. Lo mejor que te puede hacer alguien es esto: hacerte sentir buena persona. Gracias, Carlina. Muchas gracias y, hasta la vista.

domingo, 29 de noviembre de 2015

El cumple sin regalo de la Silvi. Silvia

Pensaba comenzar con un tengo que confesar… Pero inmediatamente he comprendido que estas no son formas. Dado la persona es más acertado hacerlo así: Érase una vez una princesa de las de cuento de verdad. La más guapa, la más inteligente, la mejor persona que todos conocían. Un terremoto, eso sí. Activa, vital, optimista y entusiasta. Sincera y considerada. En fin, una princesa de las de cuento de verdad. Pero una princesa con historia, con vida real, con sentimientos. Una princesa con cicatrices que la adornan. Que la hacen más adorable aún. Una princesa que con los años se ha convertido en reina. En la reina de los corazones que ella calienta con su presencia, con sus historias, con su genio y su figura. Es una reina de la generosidad y, esa voz. ¡OH, esa voz! Que suena alegre y divertida o enamorada o irónica cuando canta. Esa voz que suena profesional cuando contesta al teléfono de la centralita. Esa voz que consuela, aconseja, regaña y divierte cuando estás cara a cara. Ahora sí, ahora sí puedo decir lo de tengo que confesar. Tengo que confesar que tú eres para mí esa voz amiga que me suena de mil maneras distintas, que no engaña, que no puede disimular su estado de ánimo. Esa voz que no calla, que no te abandona, que te acoge y te cuida. ¡Qué seas feliz todos los días de tu vida! ¡Y que sea una larga vida! Y yo que lo vea. Este es mi regalo de este año, el del que viene ya se verá. Mil besos.

jueves, 1 de octubre de 2015

La Grecia de los sesentones

Lo que sigue son algunas de las notas que he ido tomando durante el viaje, no trato de ser exhaustivo pero me parece conveniente dejar constancia de estas fotos escritas. Espero que cuando vuelva a releer esto, me haga evocar lo ocurrido entre los días 21 y 28 de septiembre de 2015. Curiosamente las fechas posteriores a las elecciones parlamentarias griega y catalana. -------- Hemos comenzado el viaje a la Grecia clásica con bastante buen pie. Sin ningún contratiempo en las ceremonias del aeropuerto: facturación, embarque, hora de salida... Varios pensamientos positivos me rondan la cabeza: 1.- mi estado de ánimo es positivo. Cosa que no ocurre siempre que salgo de mis rutinas. 2.- Percibo una diferencia sustancial en la forma de afrontar un viaje de estas características. No estoy, en absoluto estresado ni nervioso y puedo hacer las cosas con tranquilidad. Debe ser porque la experiencia acumulada me lo permite. 3.- Quiero hacer las cosas bien, sobre todo con Maribel. No debo darle el viaje... El propósito principal es el de "portarme bien" en todos los aspectos: La única cosa que me preocupa un poco son Isabel y Gofy. Confío en que todo va a ir bien, pero me queda un puntito de preocupación. Espero que se me pase a medida que vaya teniendo información... Algunos hechos relevantes del viaje: 1:- "La Mila" se ha manchado con la leche porque al abrir el envase, le ha salido un chorretón. Jesusín ha comentado que parecía como los de las pelis porno. 2.- El griego, como lengua, es ininteligible a la primera. No se entiende "ná de ná". 3.- Estamos teniendo suerte: hasta el niño de la fila de atrás se está portando bien. ---------- La lluvia nos ha dado la tregua suficiente para poder salir del claustro hotelero y que nos llamen la atención: la abundancia de mármol por aceras y fachadas; los kioscos callejeros y el relevo de la guardia en el Parlamento, sito en la nombradísima plaza Sintagma. Ni rastro de protestas ni resaca postelectoral. La cocina griega que probamos, a base de ensaladas y giro de pollo y cerdo, está dentro de lo que nos puede gustar a los paletos de Madrid. La habitación de JÁCIN y Pedro resulta demasiado ruidosa para los nervios de PEDRITO... veremos el desenlace. -------- Lo de la habitación de Pedro terminó bien, con cambio a otra y punto. Panorámica de Atenas, con templo de Zeus, Estadio olímpico y parlamento dio paso a que la guía, una cultísima señora, algo pesada por exceso de didáctica, nos explicase muy requetebién las cosas de la acrópolis y que Pablo de Tarso le mola cantidad. Unas reflexiones sobre lo que tienen en común todas las religiones: manipulación de las buenas intenciones e ignorancia de las gentes. Da igual un solo dios con multitud de santos y vírgenes que multitud de dioses. Por la tarde, en el ágora de los griegos, nos enteramos que stoa equivale a pórtico y que cumplía la función de los soportales de las ciudades europeas: el mercadeo, Mucho cansancio acumulado y algo de zarandeo me hicieron encontrarme a disgusto, pero sin llegar a ponerme borde. Menos mal. El vino que vamos probando, no está mal." La cerveza local Mythos o Alpha no están tampoco tan mal, aunque no son cinco estrellas. Ensaladas, quesos, aceitunas, pollo, verduras, frutos secos, salsas con yogurt... Je t´aime mais non plus, la canción, claro, sorprendió a Pedro y nos lo hizo notar. -------- No sé cuál es la razón, pero no encuentro lo que escribí sobre el canal de Corinto, el teatro de Epidauro y el sitio arqueológico de Micenas. Da igual: ahora me lo invento. El canal es una cosa sin mucha gracia. 6,3 Km. de largo por 21 m. de ancho por 8 m. de profundidad, que rompe el istmo de Corinto que une la Grecia central con la península del Peloponeso y así evita a barcos de menor calado la vuelta de 400 Km de rodeo para pasar del mar Jónico al Egeo y viceversa. Por su parte, el teatro de Epidauro, que es un lugar del Peloponeso, es el mejor teatro conservado. De gran capacidad y con una acústica excepcional, debida a sus tres centros acústicos, que le hacen recibir el sonido perfectamente en cualquier lugar de las gradas. Todas en piedra y con respaldo en la primera fila. Micenas es otra cosa. Lo colosal de las murallas, con su portalón de las leonas, su acrópolis, bastante desnudas... nos hablan de cosas que ocurrieron en la prehistoria, sobre el siglo 17 A. C. en adelante. ¡Casi "na"! Lo más sorprendente, para mí, fue El Tesoro de los Atreos. Antes se referían a este lugar como la tumba de Agamenón, pero ahora parece que no es correcto hacerlo así. Se trata de un monumento que acoge los enterramientos de los principales y los tesoros de estos muertos. Dos cámaras: la principal, esférica de unos 12 m. de diámetro y otra secundaria, con acceso por la primera. Ambas bajo tierra, pero con acceso por un corredor, practicable cuando se iba a enterrar y tapado con tierra para ocultar de la vista todo el conjunto en los momentos en que no fuese necesaria su utilización. ------- La carrera del brazo de Jacin en el estadio olímpico de Olimpia, claro, hizo que me sintiera como los atletas de la antigüedad, pero eso sí, vestido. Lo del espíritu olímpico no lo veo, no lo veo. Estoy seguro que es una idealización de nuestros tiempos. Habida cuenta de los relatos de algunas atrocidades que se cometían en nombre de la representación que les otorgaban las ciudades a sus atletas. La fama es un premio gordo que seguro que lleva aparejadas prebendas añadidas. El museo de Olimpia merece la pena y el paseo por el sitio arqueológico también. --------- El estadio olímpico de delphos no es tan grande como el de Olimpia; el teatro de Delfos no está tan bien conservado como el de Epidauro; El museo de Delfos no tiene tanta historia conservada como el museo nacional de arqueología de Atenas; pero allí se respira y se come bastante mejor que en otras partes de las que hemos visitado. Tres máximas filosóficas griegas: - 1. No espero nada, no temo nada... soy libre. - 2. "Una cosa sé: que no sé nada." - 3. "Conócete a ti mismo." El agua del monte Parnaso es buena para beber, pero, aún así, la Mila ha pillado algo que le ha producido descomposición. Todo ello no se puede comparar con la satisfacción de haber sabido que a Isa le han dado una plaza de jornada completa, para todo el curso en El Escorial. ¡Hurra! Sigo cumpliendo, creo que con buena nota, el propósito de portarme bien. Aunque sea a costa de no pensar y someterme al criterio de los demás, sobre todo, del de Maribel. Creo que aquella recomendación que me hicieron en mis primeros contactos con las ayudas de la ONCE. De que se lo pusiese fácil a las personas que iban a tener que ayudarme, sería ponerlo también fácil para mí, fue un acertadísimo consejo. --------- El viaje a Meteora desde Delfos fue bastante pesado, pero no tanto como el de Meteora hasta Atenas. La parada en las Termopilas fue para constatar que el paso del tiempo, con sus vientos, lluvias, terremotos y demás acontecimientos rutinarios, han destruido lo que fue un desfiladero. La puntilla al tópico peliculero se la da un tendido eléctrico que fastidia las fotos, se tomen desde donde se tomen. Los monasterios tienen el encanto de lo absurdamente lógico. No hay cosa más tonta que las mujeres tengan que guardar unas anacrónicas normas de honestidad a base de colocarse unas sayas "postizas". Es el paisaje lo que resulta atractivo. La anécdota de las cestas suspendidas de una cuerda sobre el precipicio, al estilo de la película de tarzán y el señor que va apagando las velas para que otros las puedan encender y aumentar así la recaudación para unos y las posibilidades de salvación eterna para otros hacen que haya a que agarrarse para considerar que ha merecido la pena el esfuerzo, los madrugones y demás inconvenientes del viaje. Al final del viaje se nos informó, por parte de Gogó, que habíamos recorrido un total de 1350 Km. por aquellas carreteras y con esa manera de conducir que permite adelantar donde el código no lo permite. Nos despedimos de la pareja de Lérida (ella con patología en la vista y él con modos de cheli poli adicto) y de los demás viajeros de otros hoteles. El madrugón, el cansancio acumulado y la desinformación inicial de como iba a funcionar lo del crucero, estuvieron a punto de hacerme salir por los cerros de Úbeda. Menos mal que me contuve. Si no, suspendo la asignatura en que me matriculé al aceptar hacer este viaje. El crucero, en sí, es un pestiñazo. Son demasiadas horas de no hacer nada, somnoliento y con excesivo ruido. Los paseítos por Hydra, islita volcánica para tomarse una cerveza tranquilos, Poros, donde tampoco venden gorros de mi talla y Aegina, pateando la feria del pistacho en busca del pistachero, estuvieron bien. Pero lo más agradable fue, sin duda, la música en directo del folclore griego. La vuelta después del madrugón, sin sobresaltos nos devolvió a la confortable rutina hogareña. Sin duda, uno de los placeres de viajar es volver a casa. Algunas conclusiones: - Aunque no somos los mismos que hace casi cincuenta años, somos parecidos. - Creo sinceramente que la convivencia se ha salvado. - Maribel y yo hemos aprobado la asignatura con nota. - Isabel y Gofy, también. Menos mal que no hemos cometido el error de hacer pasar por esto al bueno de Gofy. - Alojamientos adecuados. - El yogurt griego con miel, nueces y pasas de Corinto de gran nivel, al igual que las aceitunas y el dulce de pistachos. - Los madrugones y los desplazamientos largos, llevaderos. - La Grecia clásica es recomendable, sobre todo en otoño.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Elia. CORAJE FALANDO GALEGO

Elia es así. Puro coraje que, cuando se encuentra en su salsa, fala galego como el que no quiere la cosa. El día que decida comenzar a cuidarse solo de si misma, no va a saber hacerlo. Lleva ya tanto tiempo dedicada a los demás que no va a poder pensar en dejar de hacerlo. Elia es, para mí, una persona digna de admiración, capaz y dispuesta. Sensata y firme en sus convicciones. Decidida y constante. Buena persona y generosa. Le deseo una buena ventura en la andadura por esas tierras suyas. Se va a hartar de falar, eso seguro. Deseo que no se aparte su vida demasiado de las nuestras, lo deseo por nuestro bien y por el suyo. Espero que sepa que nuestra puerta estará siempre abierta para esa excelente persona que es. Por eso dejo aquí constancia de ello. Larga vida a la buena gente.

miércoles, 22 de julio de 2015

Seis meses y un día.

Gufy y un servidor llevamos ya 6 meses de convivencia extrema. Extrema porque son casi todas las horas del día las que nuestras vidas se encuentran unidas por una correa o por el pensamiento. Uno en cada extremo. Negociando cada paso, cada decisión. Equivocándonos los dos. No se si al 50 por ciento, pero los dos en conjunto y por separado. Mi mayor pecado es el de no fiarme, porque eso me hace contradecirle cuando tiene razón, quedándome como atontado y sorprendido en renuncio. El suyo es la juventud que le hace interesarse. En exceso a mi juicio, por las cosas propias de la edad. El juego, los otros congéneres y pillar lo que puede para chasqueárselo. Paciencia, mucha paciencia y disciplina. Esa, según dicen los entendidos, es la fórmula a aplicar... Haciendo cálculos llevamos compartidos no menos de 800 kilómetros y unas 400 bolsas de recogida de excrementos. Sale a 0,5 bolsas por kilómetro recorrido. Creo que me estoy empezando a relajar. A empezar a creerme de verdad que esto del perro es una buena ayuda. Lo digo porque me muevo mejor, más seguro y rápido que con el bastón Ocurre que la inversión inicial en esfuerzo, estrés y coste para mí y los que me rodean (léase Maribel) es considerable y que hay que tener paciencia. Yo con el perro y Maribel con los dos. Sobre todo conmigo. Espero que se me sepa reconocer la voluntad y perseverancia en el esfuerzo y trabajo constantes. Es un grave defecto mío, lo sé, necesitar permanentemente el reconocimiento de los demás, sobre todas las cosas el de Maribel. Desde luego que Maribel tiene todo mi reconocimiento, aunque, en ocasiones, es quien paga el pato de mis frustraciones y emociones mal controladas. Pido perdón por ello.

domingo, 3 de mayo de 2015

Altruismo.

“Este pequeño trabajo está destinado a dar mi respuesta personal a la pregunta siguiente: ¿Realmente ayudamos a otros cuando ayudamos? (Motivación y explicación del altruismo) Para centrarme en una definición de altruismo voy a considerar la que lo entiende como “sacrificio personal por el beneficio de otros”. Voy a basar la respuesta que daré al final en mis experiencias. Distinguiré dos vertientes de mis experiencias. a) Yo como sujeto del altruismo de otros. b) Yo como persona altruista. a) Por una parte, resulta que, por mi condición de persona con ceguera que está en contacto con otros por la calle y en actividades varias, me encuentro en muchas situaciones en las que soy objeto de ayuda desinteresada para orientarme o facilitarme la movilidad. En algunos casos, hay personas, que, sin yo necesitarla en ese momento, deciden prestarme su ayuda y lo hacen torpemente y sin preguntarme antes y procurándome problemas que yo no tenía en mi orientación o movilidad. Ello me produce al menos dos “daños colaterales”. Por un lado, se colocan en una situación de superioridad que puede hacerme flojear la autoestima. Por otro, cuando les “dejo desairados” rechazando con firmeza su torpe y seguramente bienintencionada ayuda, me crean remordimientos por lo malhumorado que, en ocasiones me manifiesto contribuyendo a esa mala fama de que los ciegos tienen mal genio. Podría ilustrar esto con infinidad de anécdotas que contadas a toro pasado, pueden resultar hasta graciosas, pero que en el momento de vivirlas, me suelen provocar angustia. En otras muchas ocasiones he sido ayudado más o menos hábilmente, pero de forma respetuosa y atendiendo a mis indicaciones de cómo hacerlo o, simplemente, respondiendo a mis preguntas u ofreciéndose a lo que fuese necesario. Para sentirme ayudado de verdad, tienen que cumplirse dos requisitos. Que necesite la ayuda y que esta sea adecuada. En algunas ocasiones, en las que no se dan ambos, soy yo quien ayuda al otro aceptando su ayuda de forma altruista. Paradojas de la vida. b) Pensando en aquellas actuaciones que a lo largo de mi vida he llevado a cabo con la finalidad de que otros obtuviesen un beneficio, sacrificándome yo y no dando muchas explicaciones por pudor, podría clasificarlas en dos grandes grupos: El primer grupo, lo integran las que han sido verdaderamente desinteresadas y además han producido beneficio a los otros con inversión de mi tiempo y mi esfuerzo.(Aquí he de confesar que me he llevado el gran beneficio de sentirme bien conmigo mismo y esto es impagable y además esperaba que fuese así. Egoísta en el fondo) Si hubiera grados en esto del altruismo, diría que las “más altruistas” son las que he realizado a beneficio de mis familiares directos. El segundo grupo lo forman las otras en las que, bajo la apariencia de ayudar altruistamente, esperaba alguna recompensa. (Ahora sí, el egoísmo) Creo que, ahora puedo dar una respuesta a la pregunta inicial. No siempre y no todas las personas. Aquellas personas que se acercan más al cien por ciento en el grado de altruismo son las que más admiración pueden despertar en los que no somos así. “ Este texto entrecomillado es lo que voy a presentar como trabajo final de la asignatura Psicología de la vida cotidiana, correspondiente a los estudios del programa PUMA que este año termino G. A. D. Se trataba de dar respuesta en un folio a una pregunta a escoger entre ocho posibles. Si me animo iré respondiendo a las otras siete. Puede ser interesante.