LA VIDA SIN PRISA. TIC-TAC. TIC-TAC...

La vida es un tic-tac que se puede llenar con una redonda, o con dos blancas, o con cuatro... Todo estará bien siempre que sea con algo que merezca la pena y ... sin prisa.

martes, 11 de septiembre de 2012

Más Santos Inocentes: José Julián.

Ayer me volví a encontrar con él, después de bastante tiempo, dos o tres años.
Y me alegró el día. Sí señor, me alegró el día. Lo hizo cuando, tras el aprendido pero cordial “…hombre, don Miguel, buenos días, ¿Cómo va la vida?, me contó, sin habérselo preguntado y con tono de orgullo y autoestima, que:
“… pues yo, ya ve, voy a la finca que tengo (¿?) en Alalpardo, con huerta y gallinas y pollos y… Allí me tiro todo el día y además he dejado la priva y el tabaco hace cinco años. Porque si seguía así no llegaba a los cuarenta y no es plan. Y me han robado y sé quién ha sido, pero si me los encuentro por la calle, me cambio de acera, porque no quiero meterme en líos. Y bla, bla, bla.”

Me alegró el día porque antes me huía y era a mí al que daba esquinazo cuando nos íbamos a cruzar. No tenía ganas de mentirme diciéndome que ya no bebía y bla, bla, bla.
Me huía por qué el y yo hemos vivido juntos algunas de las cosas que le han pasado. Cosas que él recuerda a su manera y yo a la mía. Creo que a él le avergüenzan todavía, pero que desde su intento de rehabilitación, se quedan pequeñas ante las perspectivas que se le abren desde la lejanía del alcohol.
Voy a reprimir las ganas que tengo de contar algunas de “esas cosas”, por respetar su intimidad.
Bastará con que sepáis que este Santo Inocente, hijo y hermano de otros Santos Inocentes, es una víctima del mundo que le ha tocado vivir, de los que le han rodeado y de sí mismo.
Pero, a pesar de todo, a pesar de mí y del pronóstico que yo había hecho, aún tiene esperanza y objetivos. El más inmediato es el de quitarse de en medio de las fiestas, refugiándose en su (¿?) finca, porque “… viene muy mala gente, que yo los conozco, y es mejor quitarse de en medio…”
¡Gracias por alegrarme el día y por tener esperanza y por haberla compartido conmigo!

Perdóname por mi pronóstico de que antes de los treinta, alguien te encontraría en alguna cuneta.
¡Cómo me he alegrado de haber errado en el vaticinio! Si tu tienes esperanza y ganas de vivir, yo, también.

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