LA VIDA SIN PRISA. TIC-TAC. TIC-TAC...

La vida es un tic-tac que se puede llenar con una redonda, o con dos blancas, o con cuatro... Todo estará bien siempre que sea con algo que merezca la pena y ... sin prisa.

domingo, 5 de febrero de 2012

Quieres ayudar, ¿ verdad Capítulo 7 Sé mis ojos.

Siete.- Sé mis ojos.
- ¿Quieres ayudar?-
Sí.
- Eso está muy, muy bien. ¡Gracias, muchas gracias!
- Pues allá van unas recomendaciones.

Hay un aspecto en el control del ambiente por mi parte, que llama bastante la atención cuando alguien interactúa conmigo y es la particular necesidad de limitar o percibir los límites témporo-espaciales, para formarme una idea global concreta y clara de los escenarios donde me voy a desenvolver. Necesito saber sobre las personas que me rodean, los horarios y calendarios de actividades, los espacios que me circundan y todo tipo de información no alcanzable sin la vista o que me de una estructura psicológica segura en la cual moverme. Esto puede parecer chocante o raro a quien no sabe comprenderlo, pero es lógico si te pones en mi lugar e imaginas moverte en un espacio oscuro sin referencias visuales. Necesitarías inventar o descubrir tus propias coordenadas.
En esas ocasiones, cuando me acompañes, tú puedes ayudarme a construir ese "mapa interno témporo-espacial", siendo mis ojos cuando caminemos juntos por la calle (narrando con naturalidad lo que encontramos a nuestro paso; haciendo algunas descripciones; informándome sobre la presencia de alguien conocido que se acerca; contándome los cambios arquitectónicos de la ciudad; explicándome algún escaparate, etc.).
Cuando estemos en otra casa o institución (coméntame sobre la apariencia de las personas, adornos y objetos interesantes, cambios en la disposición del mobiliario, etc.).
Cuando paseemos en lugares públicos como parques, plazas, playa, campo, museos, comercio, etc. Cuéntame todo lo que llame tu atención (los colores, las formas, los animales, el atuendo de las personas, los vehículos, los anuncios publicitarios etc.).
Y en el extranjero, para que me haga una idea de los usos y costumbres, cuéntame las cosas que te resulten más chocantes, que sean distintas
Para darte un ejemplo, te voy a contar lo que me ocurrió en Lisboa, no hace mucho:
Había algo así como un portaaviones amarrado al muelle, que para mí pasó inadvertido hasta el día siguiente, cuando me lo comentó Maribel. Me lo perdí. Sin embargo, alguien me contó que había una escultura de media vaca sobresaliendo de una fachada, y yo pude disfrutar de ella y además, del recuerdo de aquella exposición callejera de vacas que nos sorprendió en Berlín.
Por cierto, he recuperado el gusto por conocer sitios nuevos gracias a que me acompañan personas que quieren ser mis ojos.

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